Dark Moor - The Hall of the Olden Dreams

Enviado por Marcapasos el Lun, 16/03/2015 - 00:18
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1. The Ceremony (1:31)
2. Somewhere in Dreams (4:51)
3. Maid of Orleans (5:04)
4. Bells of Notre Dame (4:48)
5. Silver Lake (5:17)
6. Mortal Sin (5:38)
7. The Sound of the Blade (4:00)
8. Beyond the Fire (6:12)
9. Quest for the Eternal Flame (6:49)
10. Hand in Hand (4:38)

Entrar en el mundo de la música implica mostrar pasión, demostrar al público técnicas de composición mínimamente convincentes y, sobre todo, la elaboración de una muestra musical que consiga introducirse de lleno en la perspectiva auditiva del oyente.

Los españoles Dark Moor, ya en su debut Shadowland, pudieron demostrar todo lo apuntado anteriormente. Desde luego, Shadowland apuntaba a maneras, y su escucha era no menos que agradable. Pero siempre se echó en falta ese plus de calidad, la pequeña guinda que diferencia el primerizo trabajo de una banda de Power Metal recién surgida de otra inundada de maestría y experiencia.
Todo esto parece cuestión de años, ¿verdad? Muchas bandas han demostrado que no siempre ha de ser así, y Dark Moor es una de éstas. Es su segundo álbum, The Hall of the Olden Dreams, lanzado en el 2000 (tan sólo un año después de su debut) aquél que marca dicha diferencia.

Con la misma alineación, el grupo liderado por Enrik García siguió apuntando hacia un Power Metal de raíces puramente neoclásicas, así como una obra en las líricas básicamente influenciada por la literatura, el mundo artístico y la fantasía. Pero sobre todo literatura y arte en sí.

Ya la portada es digna de admirar. Una obra de arte pictórica a manos de Andreas Marschall (Running Wild, Blind Guardian, Kreator, Grave Diger, etc.), ni más ni menos, todo un lujo para los hispanos, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de una de sus mejores cubiertas (en mi opinión alta y tristemente personal): ese hombre que rehúsa de la presencia de las pétreas gárgolas, en un entorno sitiado en una estructura de corte oscuramente gótico… no se puede pedir más.

El disco pide a gritos una buena escucha, ¿no es así? No le hagamos esperar.

The Ceremony será el rito de iniciación en esta ocasión, una pequeña pieza enteramente orquestal que nos mete al instante en un entorno oscuro, siniestro y acechante, hasta desembocar en Somewhere in Dreams, tema de excelente madera de Power Metal de lo más melódico y que sirve de informativo sobre cómo ha evolucionado la banda: las guitarras cobran la fuerza que otrora les faltaron, las habilidades instrumentales resultan más que sublimes y la voz de Elisa luce brillante y tan característica y particular como siempre. Y el sonido, para colmo, es un verdadero gustazo. Este primer tema, tan mágico y fantasioso, queda tajantemente prohibido perdérselo.
Basada en la historia de Juana de Arco tenemos Maid of Orleans, una canción de ritmos poderosos y potentes riffs, así como estribillos de buena forja. Brutal, además, el tapping que descarga Enrik García en esa pedazo instrumental.

Al continuar nos topamos con una de las piezas más interesantes del álbum: Bells of Notre Dame. Recuerdo que, siendo un pequeño pipiolo este tema fue de los primeros que escuché de Dark Moor, en esos ratos en los que le pillaba el reproductor a escondidas a mi padre con el fin de descubrir más y más de nuestro querido universo al que llamamos Metal. Recuerdo, también, que fue de las que más me llamó la atención, y es que es una pieza altamente interesante. Como es lógico suponer, la canción relata la historia de Quasimodo, el trágico personaje de Nuestra Señora de París, la obra romántica y maestra de Victor Hugo. La música no sólo se presenta con contundencia, viene, también, acompañada por un hálito de melodías cargadas de tristeza, cuya esencia queda cual guante junto a la estética ambiental del álbum. Uno se llega a identificar con la escalofriante idea de vivir encerrado en una alta estructura gótica, con la única amistosa compañía de seres tallados en piedra. Una lástima que dure tan poco, al terminar la instrumental, cuando ya empieza a resonar el estribillo por últimas veces, el sonido ya se va diluyendo, llegando, así, a su desenlace. No le habría hecho mal un minutillo de más.

Seguimos con la exuberante Silver Lake, canción infalible del Metal neoclásico más cañero y marchoso. Hace, muy a su manera, una buena distinción entre los pasajes más suaves y dulces y los más aventureros y emocionantes, hallables en los puentes, coros y estribillo. Monstruoso el instrumental, una vez más, con Enrik García siempre podremos contar para que los solos de guitarra eléctrica congenien excelentemente con el carácter sinfónico del que dispone el equipo. Un maestro donde los haya.
Bajamos los tempos con el sexto track, Mortal Sin, en el cual Elisa se mostrará menos alegre y más reservada, sin perder un solo ápice de su presencia vocal. Lo mismo pasa con el estilo de la canción en sí. Al hablar sobre el fin de los tiempos presente en el libro de las Revelaciones de la Biblia, mostrará melodías y tonos mucho más serios, sin perder el lado Power melódico y neoclásico, base fundamental de la banda. Buen ejemplo de ello resulta su multifacético instrumental.

Hermosa entre las más hermosas. Así es la balada de turno de este disco, The Sound of the Blade. Dark Moor consigue lograr un tema profundo y parsimonioso tan sólo con la voz de Elisa (madre mía, deslumbra como ella sola), un piano que nos conducirá a lo largo de su trecho y una buena muestra de coros y orquesta en su impresionante final.
En serio, cómo odio ver que una gran canción no consigue el reconocimiento que de verdad debería. Pasa continuamente, pero nunca me cabrá en la cabeza el reconocer dicha dolorosa verdad. Beyond the Fire es una de estos recónditos especímenes. Estética melódica verdaderamente única, un trabajo vocal de Elisa para alucinar, una estructura envidiable, estribillazo… y un trabajo lírico de oro, cuya atención aconsejo con mi más sincero y humilde fervor.

By the sea, in my sleep, I can breathe the cold wind
And this frozen wind recalls me that I have never dreamed
I still can't awake. There's no sun there's no day
Pierced by the lance of the pain...

A su vez, Quest for the Eternal Flame es otra cita obligatoria, sin duda alguna, el tema con más sentido, carácter y actitud épica del compendio, en la cual, los primeros segundos ya marcan los derroteros por los que la canción se encaminará, sobre todo en su estribillo. Una de las estructuras más interesantes de la obra, bien cabe decirlo, y con un minutaje muy, pero que muy generoso (siempre viene bien una canción de casi siete minutos en un disco de este calibre). Momentazo, además, el que se avecina al acabar el primer solo y justamente antes del segundo. Para encuadernar está.

Va siendo la hora de acabar, pero acabaremos a lo grande, ni más ni menos que de la mano de Hand in Hand, una canción basada en la trágica historia de Romeo y Julieta, la obra teatral de W. Shakespeare que todos conocemos. Aquí encontraremos riffs agresivos, guitarras veloces y armoniosas, cantidad de duelos entre éstas y el teclado de Roberto Peña y coros que atacan con brutalidad, todo lo cual llevándonos hacia el portentoso final, en el que la melodía del trágico piano marca el desenlace.

The Hall of the Olden Dreams supone un paso de gigante para la los madrileños Power, una mejoría brutal de su propuesta musical en Shadowland. Y es que, todo su trabajo y todo lo que han conseguido se lo han ganado a pulso, y lo que es más, este álbum es uno de los mejores ejemplos de ello.

Un disco con presencia, personalidad, brillantez y genio, carácter compositivo, tanto musical como lírico… supone una obra absolutamente redonda como pocas pueden serlo en este mundillo. Y culpa de ello no sólo la tienen sus excelentes temas, sino también su maravilloso nivel en cuanto a producción. No sólo suena absolutamente impresionante de principio a fin, sino la ambientación y atmósfera que imbuye toda su integridad resulta indiscutiblemente asombrosa, un estilo bastante oscuro y, a la vez, melódico y elegante, un toque musical clásico que va desde las estéticas más imbuidas en el romanticismo, renacentismo y barroquismo que jamás volvería a repetirse.
Y qué canciones… como es natural, al final uno siempre sabe cuáles son sus preferidas, o las que se quedaría más afín. Pero, desde un punto de vista objetivo, es casi imposible poner un track sobre otro, cada uno tiene su esencia, su identidad, cada uno de ellos tiene algo que decir. Pero todos coinciden en una sóla cosa: han sido compuestas y escritas con corazón, alma y pasión.

En definitiva, no sólo se trata una de las mejores muestras del buen hacer de Power Metal neoclásico español, sino del Power Metal internacional.

Directamente y sin tapujos, ni me lo pienso, cinco cuernazos pulidos y esplendorosos para el que es, muy seguramente, el mejor trabajo de estudio de Dark Moor.

Elisa C. Martín / Voz
Enrik García / Guitarra
Albert Maroto / Guitarra
Anan Kaddouri / Bajo
Jorge Sáez / Batería
Roberto Peña de Camús / Teclado

Sello
Arise Records