Children Of Bodom - Hate Crew Deathroll

Enviado por Millinomilesaway el Jue, 19/03/2009 - 11:21
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01. Needled 24/7
02. Sixpounder
03. Chokehold (Cocked 'n' Loaded)
04. Bodom Beach Terror
05. Angels Don't Kill
06. Triple Corpse Hammerblow
07. You're Better Off Dead
08. Lil' Bloodred Ridin' Hood
09. Hate Crew Deathroll

Nota: En algunas ediciones especiales tiene un bonus track: La versión de Slayer 'Silent Scream'

Si Carcass inventó el Death Melódico, Children Of Bodom se encargaron de darle forma y cierto éxito comercial (dentro de lo que puede abarcar un género así). Tras un trabajo un tanto regular y embrionario para mi gusto como fue 'Something Wild', y dos grandes obras como 'Hatebreeder' y el famoso 'Follow The Reaper', llega el que para mí es su disco definitivo, aún hasta día de hoy. Y si no lo es, por lo menos es mi favorito, ya que es el disco con que conocí a ésta banda hace algunos años y me impresionó mucho.

La mezcla que los había dado a conocer seguía intacta, es decir, esos riffs asesinos, solos de guitarra estratosféricos cortesía de Mr. Lahio, un teclado irreal, echándose piques con las guitarras por doquier, y una batería que casi destaca lo mismo que el tándem guitarra-teclados. Sólo que ésta vez le añadieron un extra de brutalidad, un poquitín menos de melodía y más de caña burra, si es que eso era posible.

Como resultado de ésto tenemos un puñado de composiciones de muy alto nivel, con influencias de todas partes. Las guitarras, al menos los solos, con influencias clásicas europeas (Iron Maiden, Stratovarius...), la voz, un cruce entre demoníaco Black Metal y brutalidad Deather, y la base rítmica brutal y sólida. Los teclados, por su parte, aportan cierto aire sinfónico a la obra, aunque se recrean más en la velocidad pura y dura.

Pasando a las canciones propiamente dichas, la joya de la corona es ya el inicio del disco, ese 'Needled 24/7' que ya es uno de sus mayores himnos, y que reúne todas sus características reconocibles: Un inicio arrollador, solos rapidísimos por todas partes, un sólo de teclado en medio, la voz de Lahio atronando por encima de todo, y un pasaje melódico y más sosegado de apenas unos segundos de duración para dar un respiro al oyente.

Tras ésto tenemos la bestial 'Sixpounder', canción que en mis albores metaleros, cuando descubrí éste disco, definí a un colega como "Que el riff de guitarra es lo más parecido que he escuchado a una apisonadora". Aún sigo pensando lo mismo hoy en día, y es que es un riff no excesivamente complicado, pero que le da una pesadez que yo no he vuelto a oír en sus canciones, amén de que los solos contenidos en el resto de la canción no son moco de pavo, oigan. Como curiosidad, añadir que, según un apunte de Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Hate_Crew_Deathroll), ésta canción está tocada en tono C, lo que puede ser la causa de semejante caña.

Repasando alguna otra pieza esencial del disco, nos paramos en 'Angels Don´t Kill', un dechado de virtuosismo como la copa de un pino, que se esconde tras un ritmo machacón a más no poder (según el mismo apunte de Wikipedia, tocado en el mismo tono que 'Sixpounder'). En ésta canción los teclados se tornan más atmosféricos, y los pasajes de suaves guitarras entrelazados de manera épica a lo largo de la canción son para llorar, simplemente.

'Bodom Beach Terror' es más vacilona, por llamarla de algún modo. Menos delicada y más rápida y trallera, concebida especialmente para headbangear en los directos sin hacer caso a nada más que a las sílabas escupidas por Alexi y su riff vistoso y rudo.

Por señalar una última especialmente destacable (todas lo son, más si tenemos en cuenta que el sonido es bastante homogéneo, y se escucha el disco mejor como una unidad), diremos la obra de arte que es la final 'Hate Crew Deathroll', tras cuya etérea intro se oculta quizá la brutalidad más extrema del disco, con una furia casi hardcoreta en la batería y unos riffs tan, tan sucios, que en la parte más ruidosa, rápida y simple, me recuerdan incluso a cualquier ritmo de Motorhead elevado a la enésima metalización. La poca melodía residente aquí la aportan unos (como de costumbre) mágicos solos, que a ver quién es el guapo que se los toca haciendo air guitar.

Sintetizando, un disco esencial para entender el Metal del nuevo milenio, pleno de energía e ideas renovadoras aunque haya gente que se niegue a reconocerlo y lo dé por perdido. Moraleja: No sólo en los 70 y los 80 se hicieron obras maestras eh?

A éste sí, le doy 5 cuernazos como 5 soles.

Alexi Lahio: Lead Vocals, Guitars
Alexander Kuoppala: Guitars
Janne Wirman: Keyboards
Henkka Seppälä: Bass
Jaska Raatikainen: Drums

Sello
SpinefarmRecords/Century Media