Cattle Decapitation - Death Atlas

Enviado por NeumannB el Mié, 18/12/2019 - 06:53
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1.Anthropogenic: End Transmission 02:15
2.The Geocide 03:42
3.Be Still Our Bleeding Hearts 03:54
4.Vulturous 04:59
5.The Great Dying 01:12
6.One Day Closer to the End of the World 03:47
7.Bring Back the Plague 04:28
8.Absolute Destitute 04:35
9.The Great Dying II 01:05
10.Finish Them 02:55
11.With All Disrespect 04:31
12.Time's Cruel Curtain 05:31
13.The Unerasable Past 02:50
14.Death Atlas 09:14

Duración total: 55 minutos
Álbum completo aquí

El ahora quinteto de death metal originario de San Diego, California, regresa con Death Atlas, a 1 año y 6 días de su último lanzamiento, el compilatorio Medium Rarities que rescató canciones de su época más cercana al grindcore. Para este nuevo trabajo se estrenan dos nuevos miembros: Olivier Pinard en el bajo y Belisario Dimuzio en las guitarras. Este último desde el 2015 que venía tocando con Cattle Decapitation en vivo, como músico invitado. La portada creada por el gran Wes Benscoter cuya idea nace de un concepto de Travis Ryan, representa al dios titán Atlas, proveniente de la mitología griega, cargando un mundo de muerte y destrucción.

Death Atlas retoma la senda de su último álbum de estudio, The Anthropocene Extinction del año 2015. Esto se evidencia con la primera pista "instrumental", Anthropogenic: End Transmission que incluye grabaciones de noticiarios en todo el mundo advirtiendo del peligro en que estamos sumergidos. Esta pista es silenciada posteriormente por The Geocide, una declaración desquiciada y repleta de oscuridad y muerte. Cargada con riffs cercanos al black metal melódico, blast beats y dobles bombo que sin embargo no varía mucho en el ritmo. Aun así, logra ser un inicio voraz. Travis Ryan vocifera mejor que nunca, su rango vocal pasa por growls, chillidos, voz melódica gruñidos, etc. Da la impresión de que no hay estilo vocal que este señor no sea capaz de dominar.

Be Still Our Bleeding Hearts tiene poco que destacar al inicio por su simpleza, pero acá Travis Ryan vuelve a salirse con las melodías vocales. Ya con estas pistas entendemos que la banda se aleja de aquel sonido tan complejo y técnico que alcanzó su apogeo en The Harvest Floor de hace una década, para mí, un trabajo que rozó la perfección. La influencia del black metal con el uso de algunos trémolos está más presente que sus álbumes anteriores. No obstante, el sonido se ha ido suavizando con una producción más pulcra pero que no le resta potencia.

Vulturous incluye el uso de voces robóticas, algo novedoso, y un solo a dos guitarras a estas alturas necesario, puesto que en este álbum no abundan. Se disfruta en demasía, ya que está acompañado de breakdowns en los cuales Travis Ryan atraviesa su lírica I need to see our species burning,
I need to taste the world erased
. Casi 5 minutos, siendo una composición bastante acertada.

The Great Dying resulta ser un interludio redundante por su duración, que bien habría funcionado mejor unido a la pista anterior. Le sigue el primer sencillo del álbum y uno de los puntos fuertes: One Day Closer to the End of the World, que tiene una de las mejores melodías vocales que le he oído a Ryan y que alcanza el clímax a los 2:49, partiéndose en dos e interpretando una voz gélida como si la mismísima Muerte estuviese frente al micrófono.

Bring Back the Plague es una oda a la Yersinia Pestis, la bacteria causante de la Peste Negra. Los primeros episodios bien podrían ser una composición de Dark Funeral. Logra pulir en gran medida su coro, que posee una de las voces más limpias jamás grabadas por Travis Ryan (sin contar los interludios de sus álbumes anteriores) y que logra ser bastante pegajoso.

Absolute Destitute comienza lento a medio tiempo para luego realizar la clásica jugada de la banda con todos los instrumentos aporreando y acompañando esos chillidos abrumadores. Poco que destacar, salvo que vuelven las voces robóticas pero esta vez ya de plano monótonas. Una composición simple que tal vez un solo de guitarra cortesía de Josh Elmore hubiese mejorado. Le sigue la segunda parte de The Great Dying, otra introducción que más que ser innecesaria, estorba.

Finish Them abusa de las voces melódicas, que parecen incluidas a la fuerza s y pasa sin pena ni gloria. El bajo es un mero acompañante, ya no consigue cautivar o al menos distinguirse siquiera, con escaso protagonismo en lo que va del álbum.

Con With All Disrespect las cosas empiezan a cambiar: suena más a la línea de sus trabajos anteriores. Voces armónicas, más originales que dan paso a un riff rapidísimo que en vivo reventaría muchas cabezas. La estructura de la canción es rápida y dinámica. Time's Cruel Curtain comienza con guitarras más limpias, con un aire nostálgico. El bajo toma más presencia, al no estar oculto debajo de pesadas guitarras como todo el disco (ya era hora). Por fin podemos apreciar con claridad la habilidad del nuevo bajista. Aparece la complejidad en los riffs. Sin exagerar, es una pieza que podría haber aparecido como una más dentro del The Harvest Floor. Nos encontramos con un intermedio de voces melódicas que está vez encajan perfectamente y no se ven forzadas. Otro punto alto del disco. La letra es absolutamente desconcertante y desesperanzadora con un Travis Ryan lamentándose y gruñendo con odio y agonía. El tema con más técnica y virtuosismo del álbum gracias a los cambios brutales de una estructura a otra.

The Unerable Past: junto con la primera, es la única introducción que recomiendo tomarle más atención. Nostalgia, desolación, culpabilidad y tristeza es lo que nos transmite. Recomiendo escucharla mirando la portada. Es necesario. Travis cantando con voz limpia, un contraste bastante llamativo dentro de su repertorio. Tiene la misma función que tuvo en su tiempo The Monolith, composición del álbum Monolith Of Inhumanity. Ya conocerán el motivo.

Llega la última pista, Death Atlas: estos 9 minutos son los que logran compensar la monotonía y la saturación de voces más limpias que algunos pueden haber sentido. En verdad digo, 9 minutos que pasan tan rápido que no te darás cuenta. El minuto 1:47 resulta memorable. Es un vendaval, una hecatombe de caos y aporreos de batería, cambios de ritmo y guturales. Resume el álbum en sí, razón por la cual es la canción homónima. No resulta cansina en ningún momento, puesto que toma todos los estilos del álbum y los mezcla en 9 minutos de desolación y brutalidad. Un sorpresivo cambio de estructura a la mitad que nos rememora a la pista introductoria anterior y permite a Travis Ryan desenvolverse en lo que es su mejor voz melódica en toda su carrera. Un sonido bien cercano al doom metal, de voz limpia y clara, pero con un tono de desesperanza y solemnidad particular. Para luego pasar a los típicos gruñidos del que se está convirtiendo en el vocalista más variado del metal extremo en general. Acá le acompañan voces altas, de lamentos y armonías oscuras y depresivas que terminan de cerrar la canción y con esto el nuevo álbum de Cattle Decapitation. Se les une a las joyas absolutas de la banda como Humanure, Lifestalker, Regret And The Grave, Kingdom Of Tyrants. Candidata a clásico de la banda que además fue publicado como un cortometraje muy bien producido (Recomiendo ir al enlace).

Finalizado el álbum corresponde llegar a ciertas conclusiones: gracias a la abundancia de melodías vocales es el álbum más accesible, más suave para oídos no adaptados a este estilo. Para haber estrenado a un nuevo guitarrista de estudio no se evidencia un cambio en la manera de componer, salvo que ahora hay menor cantidad de solos de guitarra. Aun así, tras 4 años no esperábamos menos de una banda que por ahora no parece ser capaz de decepcionarnos. Cattle Decapitation es la evolución del metal extremo, que con una temática ecológica denuncia los males del mundo globalizado. Es una banda que sabe que no podrá cambiar el mundo con sus letras. Pero al menos, podrán decirnos "se lo advertimos" cuando los efectos de la contaminación nos empiecen a golpear más fuerte que nunca. 5 cuernos para el nuevo trabajo de los californianos.

Travis Ryan: Voz, teclados (canciones 5 y 9). Letras
Josh Elmore: Guitarra líder
David McGraw: Batería
Olivier Pinard Bajo
Belisario Dimuzio: Guitarra rítmica

Sello
Metal Blade Records