The Black Crowes - The Southern Harmony And Musical Companion

Enviado por StratocOaster el Jue, 08/07/2010 - 14:45
868

1. Sting Me (Chris Robinson/Rich Robinson)
2. Remedy (Chris Robinson/Rich Robinson)
3. Thorn In My Pride (Chris Robinson/Rich Robinson)
4. Bad Luck Blue Eyes Goodbye (Chris Robinson/Rich Robinson)
5. Sometimes Salvation (Chris Robinson/Rich Robinson)
6. Hotel Illnes (Chris Robinson/Rich Robinson)
7. Black Moon Creeping (Chris Robinson/Rich Robinson)
8. No Speak No Slave (Chris Robinson/Rich Robinson)
9. My Morning Song (Chris Robinson/Rich Robinson)
10. Time Will Tell (Bob Marley)

En el mundo de la música hay muchos tipos de álbumes, y no me refiero a estilos, sino a lo que nos transmite un álbum a nivel de emociones. Podemos encontrar álbumes íntimos, mágicos y exquisitos o por el contrario… discos directos, cañeros y concisos.

Lo que consiguen en este LP los hermanos Robinson no tiene precio. Consiguen esa harmonía, como reza el título de su obra, entre momentos directos, “rockers” y pequeñas canciones llenas de rincones por descubrir, que describen una inocencia casi pueril, con un efecto hipnótico al escucharlas como se ha visto muy pocas veces… se podría incluso comparar a los grandes discos de Led Zeppelin. ¿Quién no ha escuchado Houses Of The Holy o el cuarto álbum de estos británicos, y no ha notado esa fuerza mística y sobrenatural que se adueña del ambiente? Y sin embargo, también comparte esa crudeza y empuje de los Rolling Stones o de sus vecinos, los sureños Skynyrd o los bluesies ZZ Top, lo que nos produce una transportación mental al sur de los Estados Unidos.

Y es que este Southern Harmony es, como yo mismo lo defino, un álbum “de carretera”. Uno de esos discos que acompaña tan bien la extraña sensación de viajar a algún sitio desconocido, de libertad, de quizás… estar un poco más cerca de nuestra alma y conocernos un poco mejor.

El plástico arranca con Sting Me, un riff “Stoniano” de la marca Keith Richards nos introduce en una canción en la que oímos a un Chris Robinson en pleno estado de gracia y regalándonos un canto único, personal y carismático… solo como el sabe hacerlo. Su voz contrasta con el de los unos coros femeninos realmente soul, que juegan a un habla-responde que corta el aliento. Sting Me es un inicio brutal para un disco de los cuervos, es una canción que define muy bien su estilo.

La siguiente canción es posiblemente la seña de identidad de este fantástico grupo. Remedy fue un auténtico pelotazo como single, y como consecuencia de esto, acabaría siendo su creación más famosa y es que realmente es uno de los puntos fuertes del álbum. Se presenta con un riff tan roquero como dulce, y los guitarrazos de Rich Robinson y Marc Ford, encargado de todos los solos del disco, contribuyen a darle fuerza mientras que Ed Hawrysch, el teclista se dedica a dar un sutil pero importante fondo de piano a toda la canción. Los coros entran y cantan el estribillo mientras Chris sigue jugando a responderles. Esta es una grandísima parte del álbum.

Thorn In My Pride rompe con el ritmo que ha ido tomando el disco en forma de tranquila balada. Las guitarras acústicas, el órgano y unos bongos le dan un toque soul único al tema. Es otro de los singles del LP, que también llegó a ser nº 1.
El blues rock lento de Bad Luck Blue Eyes Goodbye, que ya tan solo con ese título nos indica por que derroteros va a avanzar el tema, es agridulce, melancólico y con uno de los estribillos más trabajados del disco. Y es que el estribillo, entonado por Robinson y el genial coro, te arrebata el corazón. Es una de las canciones que le da más profundidad, variedad y clase a toda la obra en sí.

Y rompiendo con la dinámica calmada y tranquila que parece haber tomado el álbum con los dos cortes anteriores, tenemos otro de los pilares fundamentales de Southern Harmony. Sometimes Salvation, una grandísima interpretación de blues rock, pero esta vez ni lento, ni dulce, ni que suene medianamente alegre. Es realmente agresivo, con un riff cansino que no respira, que se arrastra y que acompaña bien con lo que nos explica Robinson: una clara alusión a las drogas. Al “caballo” más concretamente. (You can lead a horse to water, but faith is another matter. So don't you surrender, ‘cause sometimes salvation in the eye of the storm.) Como nota, es la única canción junto a Hotel Illnes en la que no participan las chicas a las voces.

Ha llegado la hora de dar la vuelta al vinilo, y nos encontramos con una movida pero acogedora canción: Hotell Illnes destaca por la harmónica cantarina que resuena por todos sus rincones, sus guitarras acústicas y un solo con guitarra slide que nos hace pensar inmediatamente en ese salvaje sur de los EEUU, que tantos productos musicales de calidad nos regala.

En Black Moon Creeping, Rich Robinson nos regala un riff al más puro estilo Black Sabbath: pesado, oscuro, vacilón, cargado de wah-wah. Los cambios de ritmo en los versos y en el estribillo le dan un interesante matiz a la canción y nos hace acercarnos más a ella y, por fin después de dos canciones exentas de ello, vuelven las voces angelicales que nos elevan a la estratosfera. Hay que mencionar que son uno de los sellos de identidad del disco.
Después de muchas vueltas al disco he de decir que No Speak No Slave, es la parte más floja de todo el contexto. Y no deja de ser una grandísima canción, pero en comparación a todo lo escuchado a sus alrededores nada se puede hacer por elevarla. A destacar de ella unos ramalazos que nos recuerdan bastante a sus “vecinos” Aerosmith, y la aceleración final que le da mucho énfasis al tema.

Pero si No Speak No Slave es la menos afortunada, lo que viene ahora esta destinado a ser un himno con mayúsculas. My Morning Song es un auténtico temazo y un capítulo importantísimo en el álbum, por no decir que es la canción más trabajada y que mejor suena, pero quizá eso sea muy subjetivo. Arranca con unas ráfagas de guitarra slide que dan forma a un riff destinado a entrar en el olimpo del rock, seguido de un verso en el que Chris Robinson canta a toda máquina. El estribillo, junto a Bad Luck Blue Eyes Goodbye, es de los más eficaces y me atrevería a decir que este lo es aun más. Pero lo que verdaderamente se lleva la palma es el puente a mitad de la canción, ya tan solo con el solo que nos regala Marc Ford, nos hemos de arrodillar ante semejante sucesión de notas. Después de esto entramos en una sección en la que los coros angelicales (siempre mencionados) nos regalan un susurro constante, mientras todo sube de intensidad: los dos Robinson entregados totalmente en su papel, y la sección rítmica que aumenta y aumenta cuando al final desembocamos en el fantástico estribillo otra vez, lo que le da a la canción el punto de conclusión.

Tan fantástico testigo de fuerza, poesía y buena música podría acabar aquí. Pero los hermanos de Atlanta deciden poner punto y final con una genuina versión de Bob Marley: Time Will Tell. Con dulces melodías vocales y acústicas, y con una percusión típicamente tropical, nos regalan esta despedida que le da aún mejor sabor al álbum. De una forma onírica, se podría describir, se despiden de nosotros e impregna una sensación mágica en el aire, que hace que nos quedemos absortos unos segundos.

Esta es una obra genial, no hay ninguna duda. Si teneis la oportunidad de catarla no la desperdicieis ya que és un álbum muy fácil y ameno de escuchar y aún así, con unos pasajes musicales y líricos de muy alta calidad. Sin embargo, he de comentar que el único punto negativo que tiene tanto el álbum como el grupo en sí es que estuvieron en el lugar equivocado en el momento equivocado, algo de lo que ellos no tienen culpa. Esta obra merece ser mucho más conocida de lo que es, y eso que los Crowes son bastante conocidos cuando estamos un poco dentro del mundillo roquero, pero si lo cuadramos en los inicios de los años 90, en plena explosión del grunge y con una MTV que empezaba a decaer… no es el mejor momento para el hard rock añejo de estos maestros que, de haber sido conocidos en los 70, ahora serían tan conocidos como Skynyrd, Rod Stewart o Zeppelin… pero tampoco nos podemos quejar.

En conclusión, si os gustan los álbumes con matices, variedad, magia, buen rock y hecho con buen gusto, los cuervos negros han de estar entre vuestras preferencias y más este fantástica colección de canciones que es The Southern Harmony And Musical Companion.

Chris Robinson: Vocalista, armónica y percusión
Rich Robinson: Guitarra rítmica
Marc Ford: Guitarra solista
Ed Hawrysch: Piano y órgano
Johnny Colt: Bajo
Steve Gorman: Batería

Sello
Def American