Bestial Warlust - Vengeance War 'Till Death

Enviado por Hawkmoon el Vie, 03/08/2012 - 17:16
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1. Bestial Warlust
2. Dweller of the Bottomless Pit
3. Satanic
4. Heathens
5. Hammering Down the Law of the New Gods / Holocaust Wolves of the Apocalypse
6. Storming Vengeance
7. At the Graveyard of God

Blackened Death Metal, coleguita. Pa la vena. Directo al corazón. Infección en segundos, muerte asegurada.

Los australianos Bestial Warlust, combo-antesala a los salvajemente maravillosos Deströyer 666, beben los vientos por el Black Metal que llega de Noruega (estamos en 1994, y no hace mucho del Boom mundial del género quorthonista-euronymusiano), pero, claro, también, como cachorros old school que son, como amantes de las viejas glorias, escupen su veneno con mucho tufo Death, a lo Possessed, a lo Morbid Angel.

Cacharrerismo, pero a todo tren, a toda mecha, sin intención de querer parar (hasta encontrarte a tí). Metal australiano y masacrador.

La portada, mega-guerrera, desmadradota y fanzinera, con unos mendas la mar de peligrosotes, y, desde luego, muertecitos de sed de sangre, ya nos la pone durota. Almenos, joder, al seguidor de la onda añejota. Portaditas con guerreros, con espadas ensangrentadas y, ante todo, bien cargadas de violencia. Eso nos encanta, joder. Negarlo es tontería. Y el logo del combo, pasado de rosca pero molón, también queda en el coco. Prepara tu culo, hermano. Te va a arder de lo lindo.

"Bestial Warlust" suena nuclear. Así como te lo digo, joder. La guerra se desata y nos pilla, como pringaetes, en medio del follón. Las baterías no muestran piedad, la voz de Bloodstorm, a medio camino entre unos Acheron y el primigenio Black, se nos clava, no se va, y las guitarras, crudas a rabiar, producidas con el esmero justo pero con un peso tremendo, que combinan armamento del reino Slayer y del feudo Morbid Angel, se encargan de hacer el resto. Que no es más que dejarnos totalmente K.O. Ceremonia Black, con peso Death-Thrash. Velocidad insana.

"Dweller of the Bottomless Pit" (tan trallera como la anterior movida), "Satanic" (que de doomie mutará a intenso-atmosférico-cabrona) y "Heathens" (con un pedazo de riff old school que atolondrará al más duro del lugar) alejarán, y a toda velocidad, al amante de Cradle of Filth o Opeth (tipos que creen que las tinieblas en el alma se ganan a base de rimmel y de chupar pollas), al pelagatos que se tiene por un un brutote colérico (no siendo más que un grungie disfrazado de mariconcete goth).

El material de Bestial Warlust, crudo y enfermizo, nada accesible, nada progre, nada melódico, veloz como una gacela ante un león, caótico, venenoso y guarro, no gustará al sibarita. Claro que, joder, Bestial Warlust no se dirigen, si es que se dirigen hacía algún lugar, al flojote de turno, para nada. Los australianos quieren molarle a la parroquia que lo flipa con los de David Vincent, con el Thrash-Death de finales de los ochenta, con el toque garajero-casposorrón de unos Venom con hemorroides, al leal al tormento decibélico. Aquí no hay sitio para los que no sangran. Sabor netamente ochentero, y con durabilidad eterna (lo que suele ocurrir con el material cañón, vamos).

"Hammering Down the Law of the New Gods / Holocaust Wolves of the Apocalypse", cruce Mayhem-Slayer, y nos comemos, y seguiditas, las dos mejores movidas del discote del 94: "Storming Vengeance" y "At the Graveyard of God". Cerrando con un par. Sobrados.

"Storming..." abrasa, arrasa, acaba con todo. Máxima velocidad, guitarras incandescentes, puro fuego, actitud intachable. Que te metan un palo por el culo, y al rojo, duele menos que hacerle frente al puto track, brothers. Es un tema peleón. De los que se disfrutan a lo loco. "At the Graveyard of God" nace con otra naturaleza, mucho más misteriosilla, más cenagosa. Las guitarras son los telones de la peli de miedo que la banda nos va a poner ante el careto ya mismo. Todo suena a movidón pre-jodienda en una peli de Vincent Price (el momento previo a que se descubra todo el embrollo, y muera hasta el apuntador), cuando las baterías nos vuelven a declarar la guerra, y, claro, el resto de músicos, se le unen a lo loco, sin miramiento de ningún tipo. Rascando y rascando, puteando al oyente, llegándole a hacer sangrar el narizón. Hemorragia cerebral, macho.

Un volcán en erupción quema menos que el debut de los australianos. Black y Death unidos por la visión de un genio loco.

Tremendo K.K Warslut. Aprendiendo, curtiéndose, de cara a librar la batalla definitiva al frente de sus intocables Deströyer 666.

4 cuernos (medios) para el frenesí salvajote de Bestial Warlust. Ira, maldad y cojones. Australia, joder. Cuatro gatos, pero tres están locos. Mola.

Bloodstorm: Voz
Joe Skullfucker: Guitarra
K.K. Warslut: Guitarra
Chris Corpsemolester: Bajo
Marcus Hellcunt: Batería

Sello
Modern Invasion Music