Benediction - The Grand Leveller

Enviado por Witchfyre el Jue, 28/11/2019 - 18:41
Benediction

¡Así es como debe sonar un disco de death metal! Bueno, en realidad hay varias formas adecuadas para hacerlo, pero pocas se me ocurren mejores que esta. Este es precisamente el sonido que las bandas actuales pueden tratar de imitar pero que, normalmente, quedan lejos de conseguir. Con un repertorio relativamente limitado de recursos, esa atmósfera opresiva y cavernosa de The Grand Leveller me parece jodidamente adictiva. Algunos decís que normalmente no estáis de humor para Benediction, yo, en cambio, pienso en pocos escondrijos más acogedores que este cuando tengo ganas de puro y duro death metal.

Un aún inmaduro Subconscious Terror sirvió para presentar a la banda en sociedad (y de paso a un todavía desconocido Mark “Barney” Greenway) en esa cruzada en pos del death metal más garrulo y cavernícola jamás escuchado por oído humano. Todo estaba un poco verde allí, excesivamente básico, mal producido, parco en detalles... mal ha envejecido el invento y peca de muchos de los vicios propios de un álbum de debut de aquellos que no pueden ser considerados genios. The Grand Leveller vino a perfeccionar la fórmula. Paul Johnston les dio a estos muchachos el empuje que necesitaban. Esas guitarras golpean como un bolso lleno de piedras y esa batería percute como el martillazo del herrero sobre el yunque. No hay espacio para fantasías ni sutilezas aquí, esto es como darse un soberano hostión con toda la pura cara contra un muro de ladrillos.

Vision in The Shroud comienza de la forma más típica que podamos imaginar. El sonido del viento, unas campanas... ¡Joder! Si alguien tiene derecho a recurrir a tópicos, son ellos. Si los propios Benediction contribuyeron a fijarlos. La demo The Dreams You Dread (curiosamente, título de su cuarto álbum) es de 1989. ¡Ellos son la vieja escuela! Algo que frecuentemente tendemos a olvidar. Una perezosa batería y un denso riff de guitarra deambulan con parsimonia hacia una velocidad de crucero, nunca vertiginosa, pero sí intensa. Hasta que aparece el último ingrediente que faltaba en la marmita, Dave Ingram, un troglodita caníbal ávido de sesos humanos con el gruñido de un oso que lleva varios inviernos sin probar bocado. Vaya mala bestia. Si alguien podía sacar a “Barney” del mapa, ese era él. Uno en Napalm Death, otro en Benediction, todos contentos. Pocos cambios en ese apartado, no obstante, ya que la sombra de Kam Lee se erige alargada sobre ambos.

Graveworm se arrastra como la lombriz que lo inspira y trae el recuerdo del demasiado primitivo debut, aunque pronto levanta el vuelo y alcanza ese inexorable paso revienta cráneos tan propio de Benediction. Estos no saben que es eso del blast beat, ni falta que les hace. La cojonuda Jumping at Shadows, que recuperaron en Dark Is the Season, alterna esos pasajes algo más “doomeros" con un incansable d-beat de inspiración hardcore/punk tan constante en la escena death británica. Es escalofriante la sección central con palabras de David Berkowitz, el “hijo de Sam”, célebre asesino en serie estadounidense de los años 70, y la inestimable colaboración del amigo Karl Willets.

No me voy a parar en cada tema porque éste es un pedrusco compacto de los buenos, sin demasiada concesiones a la galería, pero sin fisuras. Si en un tramo se acercan a esa genialidad que les parecía vedada, es en la dupla de cierre con las brutales Born in a Fever, la más “melodica" del lote, y el tema título, a buen seguro las dos en las que ese “limitado” abanico de recursos se combina con más acierto. Ocasionales teclados, un monstruoso sonido de guitarras, la certera batería del sólido Ian Treacy y esa descomunal voz de Dave Ingram, una de las predilectas del género para el que aquí escribe. Dos bonus track se añaden a la edición en CD (tengo ambas), Senile Dementia, que poco aporta a lo ya dicho, y una cover de Return to the Eve, que deja bien patente el buen ojo de Benediction para tributar a otras bandas.

La mayoría destacará a su sucesor, el ligeramente más refinado Trascend the Rubicon, como su momento más excelso, pero a mí el toque atmosférico y neanderthal de este The Grand Leveller me absorbió desde un primer momento... y hace mucho de aquello. Frecuentemente subestimado en comparación con sus contemporáneos, han perdido la batalla por el aprecio del personal con sus durísimos contendientes, bicharracos del calibre de Necroticism, War Master, Gothic o Death Shall Rise editados sólo en su país y en ese mismo curso. Sea mi caso pura subjetividad, o me halle en lo cierto, yo veo en cambio en The Grand Leveller un “ladrillazo" (en el mejor de los sentidos) no a la misma altura, pero sí digno de contarse entre lo más granado de sus compañeros de generación, que no era poca cosa precisamente.

8,5/10

- Dave Ingram: voces
- Peter Rew: guitarra
- Darren Brookes: guitarra
- Paul Adams: bajo
- Ian Treacy: batería

Sello
Nuclear Blast Records