Bathory - Blood Fire Death

Enviado por Hawkmoon el Mié, 13/07/2011 - 23:08
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1. Oden's Ride Over Nordland
2. A Fine Day To Die
3. The Golden Walls of Heaven
4. Pace 'till Death
5. Holocaust
6. For All Those Who Died
7. Dies Irae
8. Blood Fire Death
9. Outro

Bathory, el letal y místico feudo del no menos místico y letal Quorthon, amo y señor de casi todo lo que se ha parido en el reino del Black Metal europeo (y mundial, vaya), se enfrentaba en 1988 a uno de los momentos, sin saberlo él, ni nadie de los que vivieron la era, más importantes en el devenir de la música de Bathory. Y no solamente de la música del combo de Quorthon, vaya. El mundo del Black Metal, aún primario, salvaje y por controlar, iba a experimentar cambios, a mutar, a hacerse más certero, más épico y malsano que nunca. ¿El culpable? Nuestro Quorthon, quien no se metió en la música para parir himnos festivos en onda "Living After Midnight" o "Running Free". Para nada. El sueco, portador de una semilla musical intensa y destinada a durar eones, quería, con su combo, con su movida, entrar en nuestras almas, corromperlas, enseñarnos un mundo nihilista y poético, sangriento y astral. Ya nos había hecho vivir intensísimas pesadillas de sangre, muerte y lujuria. Ahora, por eso de compensar, Bathory se metía en nuevos terrenos musicales. En un mundo más bucólico. Tocaba experimentar nuevas sensaciones. Nuevos tipos de dolor.

Los tres primeros trabajos de Bathory ("Bathory", "The Return..." y "Under The Sign of Black Mark") hicieron que el grupo se fuese haciendo un nombre, un hueco en la azarosa región del Metal más candente e iroso. Venom y Celtic Frost, los dos competidores más férreos de Quorthon por aquel entonces (por eso de ser los reyes de las tinieblas europeas) ya estaban a poco de empezar a perder el norte, de perder fuelle, fuerza y potencia en su mensaje. Y Quorthon, que como buen mago negro sabe cuando atacar y cuando esperar entre sombras, vio claro que era su oportunidad. El momento definitivo. El dia del juicio, del Ragnarok. La escalada de Bathory por llegar a la cima, a lo más alto. Y nada de tronos. Bathory no perseguían sentarse en un trono. Perseguían el desterrar al mismísimo Odín. Miras muy altas, desde luego. La movida de ser reyes es algo muy humano. Y Bathory, con una naturaleza divina, no se podían conformar con sentarse en un vulgar trono. La niebla, el miedo, la lluvia, el mar, el odio, la muerte...Esos elementos eran los que Quorthon quería dominar. Y eso solamente se le depara a los grandes, a los gigantes del cotarro. A los amos. Y nuestro protagonista, desde luego, se merece al apelativo de dios. Creador.

"Blood Fire Death", la cuarta misiva, no podía decepcionar. Si las anteriores movidas nos regalaron magia negra hecha Metal, con un poder total, grandes ideas (algunas no muy bien desarrolladas, la verdad) y mejores momentos, ahora tocaba apretarse los cojones y sangrar, como nunca, en el nombre de la pasión y la garra. Dos factores de los que la música de Bathory puede fardar y hacer ostentación. Pues andan sobrados. Vamos a ver nacer un género, el Viking Metal, vamos a vibrar con un gran disco, "Blood Fire Death", y vamos, seguro, a alucinar pepinos. Si la movida épica es lo tuyo y amas sentir, notar la presión de una nota musical en el alma, y venderías a tu madre por tocar la pura aventura, el oler y catar el pasado y vivir una guerra vikinga total, bienvenido. Sangre, fuego y muerte te esperan. Ya que hay que acabar muriendo, mejor irse por la puerta grande, ¿no?

"Oden's Ride Over Nordland", que es una potente intro que nos sumerge totalmente en un mundo guerrero, con el sonido de caballos y una atmósfera primaria y oscura, aunque marcada a fuego por su belleza peliculera (genial BSO para cuando en el film de Conan, el de Arnie, arde Cimmeria. Pura épica) nos deja ante "A Fine Day To Die". La cosa despega preciosista, con unas cuerdas elegantes y mágicas que nos van metiendo en la historia, poco a poco, sin prisa. Para cuando nos queremos dar cuenta, que es tarde ya, pues tenemos las guitarras amenazando ya nuestro cuello, empieza el movimiento violento y riffero, las ganas de masacre metalera, y con un Quorthon que parece que se ha bebido un buen chorro de ácido sulfúrico. Solos bizarros, aunque bien tocados, y más empaque que nunca, hasta el momento, en el sonidazo de la banda. No me extraña que Emperor, alumnos aventajados, quisiesen hacer suyo el tema. Impecable clásico. Atrocidad y poesía.

"The Golden Walls of Heaven" (velocidad, agresión, influencia Thrash y un material solista de puta madre), "Pace 'till Death" (Slayer + Bathory), "Holocaust" (más "Slayerismo", con toque "Venomista" y candente) nos hacen vivir a toda leña, siendo mordidos, vapuleados, cortados (y casi sodomizados) por la pureza brutal de Bathory y su entrega enérgica, diabólica, sin atisbos de cansarse, directos a quemarnos el alma. Qué hijos de puta. Qué caña, colegas.

Toca tranquilizarnos un poco, y más después de tanta tormenta decibélica y huraña. "For All Those Who Died" rebaja un poco la onda desenfrenada, y con bastante saborcillo al que expulsan sus rivales, Venom y Celtic Frost, Quorthon y los suyos se esmeran por trabajarse el riffeo, la atmósfera "garajero-Valhalista". Y el invento les suena acojonante. Seguro que Cronos mataría a su madre por tener un "For All Those Who Died" en alguno de sus discos menos legendarios, por eso de elevar el nivel. Bathory y Venom juntos. Impagable. Alumno y maestro. Frente a frente. Y tengo que decir, pese a ser un irredento seguidor de Venom (banda a la que adoro más que a mi vida), que Bathory son mejores que los propios Venom jugando a ser Venom. Quorthon es (era) todo un cabronazo listillo. Potente y molón se metiese en el entramado que se metiese. Grande, sin duda. Por cierto, el tono que emplea aquí Quorthon con su voz, la forma de enfocarse y lanzar toda su mierda, ha sido toda una influencia en el género. De aquí se parieron entes como Emperor, Darkthrone, Immortal o Satyricon. Un disco que no solamente parió una colección de buenos temas. Sinó un disco que fue semilla. Alpha, en un abecedario extremo que aún tenía mucho que decir y dar.

"Dies Irae", de influencia Death-Thrash, y con los cojones de un toro-dragón (imaginad como debe de tenerlos un ser así) sirve de entremés para el tema-título, "Blood Fire Death". Temazo icónico, cúspide del disco, que se abre con cierto rollete al "Choir of the Damned" de Kreator (cierto) y que, como todo el trabajazo, además de querer sonar majestuoso y épico, sabe entregar material ideal tanto para un directo (de los pocos que dió) como para romperte las putas vértebras en el nombre del buen headbanging. Quorthon tiene una voz peculiar, de esas que amas o odias. No hay un término medio. A mí, particularmente, el poso desgarrado, lo limitado de su registro pero, a la vez, lo malévolo que suena, lo seguro y atroz, siempre me ha enganchado, y mucho, a Bathory. Fiereza, melancolia, puro dolor. Ideal para lo que vende Bathory. Que no es ni más ni menos que un viaje al pasado más oscuro y violento. A la era de la magia y lo oculto. Un viaje a los mundos de Conan, pero sin el buen rollete, cervecero y True, de un disco de Manowar. Puede decirse que si Conan es fan de Manowar, que no lo dudo, desde luego, y a las pruebas me remito, Thulsa Doom, el hechicero que destruyó Cimmeria (en el film del 82) es fan de Bathory. Es imposible no sentir un irrefrenable deseo de hacer arder lo cristiano, o cualquier cosa que se te ponga por delante, después de darle cera a una onda tan grandilocuente y martilleante. Hemos sangrado, hemos ardido y estamos más que muertos. Tal y como nos prometía el tema. Es que Quorthon siempre cumplía. Emperor, sobretodo, le deben la vida a un disco como este.

"Outro", menos de un minutejo de más "peliculeo", pone el punto y final a "Blood Fire Death". Un discazo descomunal. Antesala cojonuda a todo un reino por construirse y cimentarse. 9 tracks que marcan, colega. Bathory son una joya. No hay más. Disfruta.

4 cuernos (altísimos) para el disco del 88. Poniendo las cosas jodidas a Celtic y Venom. Ahí, "Quorthie".

Voy a quemar algo. No lo puedo evitar.

Quorthon - Voz, guitarra, bajo y batería
Kothaar - Bajo
Vvornth - Batería

Sello
Black Mark

Anoche me tocó back to black, no el discazo de AC/DC, sino volver al black metal (toma chistaco, no se como no me echáis de aquí):. Y después de darle otra escucha entera a este Blood Fire Death me di cuenta de que me cuesta HORRORES elegir entre este y el anterior Under the Sign of the Black Mark.

Por un lado me gusta más del Blood que es más variado, y que en él se empezaron a vislumbrar visos de lo que iba a ser el Viking pero sin dejar aún de sonar totalmente pasados de vueltas.

Pero en cambio del Under me gusta más la voz de Quorthon, y además en el siguiente no me gusta la utilización de un filtro que hay en alguna canción... no recuerdo exactamente cual era y no me puedo poner a escucharlo ahora, pero noté bastante diferencia en la canción en cuestión.

En cualquier caso, lo que tengo claro que son dos discazos de cinco cuernos y de lo mejor que dio el metal extremo en los 80. Quizá me esté dejando llevar por la emoción de la novedad, del que descubre algo grande, no lo se, el tiempo dirá.

Pero mira que es raro que a mí, que no soy muy fan de la producción de los discos de esa época, me haya calado de primeras.... Es más, por mucho que me tire más el Death metal, si se trata de discos de los 80, ahora mismo muy pocos se me ocurren que me gusten más que estos, la verdad. Realm Of Chaos es intocable para mí, pero a cualquiera de los demás pueden darle batalla perfectamente, cuando no tumbarlos.