Ayreon - Universal Migrator (Part.II Flight Of The Migrator)

Enviado por kuarox el Jue, 15/04/2021 - 03:46
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Hay discos por ahí que uno no descubre de primeras. Y también proyectos que, si bien tienen cosas excelsas, no han trascendido, a priori, tanto como cabría esperar.

Hoy en día, el nombre de Ayreon puede que ya suene más familiar que en décadas pasadas, gracias también a haber llevado al directo algunas de sus obras (por llamarlas de alguna forma, porque el término “obra” creo que no las define, son mucho más que eso). Sin embargo, aún con todo, no se trata un proyecto del que se hable demasiado en el día a día, y escuchándolo uno podría preguntarse por qué. Porque si nos atenemos a su trayectoria, fácilmente le podría calzar la máxima puntuación, cuando no a todo, sí “al menos” (bajo mis estándares) a lo producido de “Electric Castle” a "01011001", y puede que también a "The Final Experiment" y “The Source”; y notable o casi la máxima a lo demás, para luego largarnos a otra cosa. En fin, que es un misterio que la, de nuevo por decirlo de algún modo, obra de un talento como Lucassen haya pasado casi desapercibida durante tanto tiempo, excepto para los afortunados que ya la conocían, claro.

Todo esto lo digo mientras estamos en 2021, edad de redes sociales, en el que cualquier rumor o noticia se conoce en todo el planeta casi al tiempo de ponerlo por ahí. Porque claro, y voy a arriesgarme a decir esto por aquí, a pesar de no haber visto la noticia en el portal: a ver si no de qué forma nos íbamos a enterar del regreso de Star One si el propio Arjen no lo hubiese dicho personalmente en esas redes. El problema, por decirlo de algún modo, es que en el año 2000, fecha de lanzamiento del disco del cual hablaremos en esta ocasión, no existía prácticamente nada de lo que hay hoy en día. Digo más, ni siquiera hace unos diez años, cuando yo era un chaval muy aficionado al Power Metal, género del cual aún sigo gustando, pero bastante menos que entonces. Lo cual me lleva a la siguiente pregunta, ¿qué hubiese pensado de un trabajo como Universal Migrator II de haberlo escuchado entonces? A lo mejor lo habría repudiado, pues para mí el tito Hansen era el dios absoluto entonces, o a lo mejor hubiese visto que había un ente superior a ese dios, al menos bajo mi mentalidad. Actualmente tengo mi preferencia, pero la anterior es una pregunta que nunca sabré contestar.

Hablemos ya de hechos, y dejemos de “vender mi libro”. La dupla de los “Migrator” fue lanzada en el año 2000, sucediendo a “Electric Castle”, un disco que le dio bastante reconocimiento a Arjen. Bueno, bastante en comparación con los dos trabajos anteriores. En ese magno trabajo se continuaba la mitología iniciada en otra “obrilla de nada” como “The Final Experiment”, tras el experimento “real” que fue “Actual Fantasy”. Y con el comienzo del milenio, Arjen quiso dar un paso más allá en toda esa mitología, expandiendo el concepto, y presentándonos a un ente, conocido como el “migrador universal”, que protagonizaría los dos trabajos lanzados.

Digo dos trabajos porque en un principio así fueron publicados, de forma independiente. Ambos son muy diferentes en estilo, mientras la parte I bebía directamente del rock progresivo setentero, esta II de la que hoy tratamos es bastante más acelerada y metalera, aunque sin abandonar la esencia prog que siempre ha caracterizado el estilo del neerlandés en este proyecto. Las razones de esta división estilística son muy sencillas, y es que Arjen se había dado cuenta de que entre su público había, por un lado, fans del folk, progresivo y géneros más “ligeros” y ambientales, mientras que por otro se contaba también una importante cuota de gente más afín a géneros más “pesados” y metálicos. De este modo, Arjen decidió complacer a ambos grupos por separado, haciendo un disco para cada uno. Pero cual sería su sorpresa cuando vio que ambos discos gustaron indiferentemente de esta división, por lo que al remasterizarlos en 2004 lo decidió hacer en un pack que incluye a ambos.

Ya hablando de la parte II que nos ocupa, parece incluso tener más paralelismos con lo desarrollado posteriormente en Star One que con otros trabajos del propio proyecto Ayreon. Además, querría señalar que engloba también una buena carga de lo que podría considerarse como Power Metal. Todo esto es algo que se refleja muy bien en gran parte de los vocalistas de los que hablaremos en este texto. Y hablando de vocalistas, en ambas partes de “Universal Migrator”, sucede algo notable, y es que cada uno de ellos cantará un tema por completo, en vez de repartirse labores en todo el disco cantando partes en cada tema, como sucede en el resto de trabajos desde que se definió esta estructura en “Electric Castle”. Aún hoy, dentro de dicho grupo, los “Migrator” son la excepción en esta disposición.

En definitiva, lo que aquí veremos será una continuación directa de la historia, mas no musicalmente, respecto a la parte I.

Entrando ya en materia, lo primero que suena es una intro, al igual que en la parte I, pero en este caso casando, lógicamente, con el estilo a desarrollar. Lleva por título “Chaos”, y para que se me entienda, es más un “Into The Lungs Of Hell” de Megadeth que un “False Awakening Suite” de Dream Theater, por poner ejemplos. Evidentemente, suena más a lo que sería una introducción a un trabajo de Power Metal o Metal Melódico que a cualquiera de los temas antes mencionados, pero lo que quiero decir es que más marchosa y metálica que clásica y/o ambiental. Es un muy buen tema, quizá no lo más destacado del trabajo, pero cumple sobradamente. Una “voz en off” (en realidad Lana Lane, que luego reaparecerá haciendo coros en algunos cortes) nos va a explicar en qué va a consistir este nuevo viaje en el secuenciador de sueños, reiniciando al origen del todo, el Big Bang y al nacimiento del primer “Migrador Universal”. A partir de ahí se desarrolla un frenesí de solos y melodías guitarreras de gran nivel, para luego dar paso también al órgano y sintetizadores, comunes asimismo en el repertorio de Ayreon. Hay tiempo además para desarrollar secciones de batería, para que se luzca el incombustible Ed Warby, acompañante de Arjen en este proyecto como miembro oficial. A posteriori vuelven las guitarras, que nos encaminan hacia la coda, finalizando esta más que buena presentación de lo que tenemos por delante, y de paso mostrando por donde van a ir los tiros.

El primer tema como tal de este viaje, “Dawn Of A Million Souls” es un medio tiempo de impresionante factura, en la que Arjen juega dos de sus cartas más grandes como son Rusell Allen y Damian Wilson. Algo gordo tendrá luego para lanzar a semejantes portentos de primeras. Es probablemente uno de los temas aquí presentes que tiene más esencia de lo hecho hasta entonces por Ayreon, con los riffs de órgano, un gran estribillo y su medio tempo reposado. La carga vocal recae sobre todo en Rusell, mientras Damian, tras lucirse en “And The Druids Turn To Stone”, reaparece en la historia del “migrador” para complementar al vocalista de Symphony X en los estribillos. Hablando de los de Nueva Jersey, el solazo, que no solo, de guitarra del tema es obra de nada más y nada menos que Michael Romeo. Enorme la parte orquestal previa que nos conduce a él, por otro lado. Y mucho ojo a la estrofa que se casca el vocalista californiano, sobre la melodía, después del estribillo final. Sencillamente soberbio. Apostar por Rusell Allen para cantar tus temas es apostar a caballo ganador, así como contar con Romeo para solos. Y Arjen, que en toda su melena no tiene un pelo de tonto, lo sabe bien, y los ha recuperado a los dos en varias ocasiones. Grandioso tema de opening, y quizá una de las más reconocibles del trabajo.

“Journey On The Waves Of Time” aparece a continuación, elevando un poco el tempo. Este tema, para reforzar lo que voy a decir, cuenta con Ralf Scheepers, y es uno de los que podría ir al saco de Power Metal del trabajo. Pero para que se me entienda, y hago esto extensible a todo el disco: que nadie espere, como argumento musical general, dobles bombos a 2000 km/h ni riffs y solos “ultra-rápidos” tipo Dragonforce (por decir uno) y cosas por el estilo, no. No le hace falta nada de eso, puesto que por sí mismo el tema se defiende genialmente. El riff de teclado es fantástico, y Ralf canta a gran nivel, de hecho estas dos cosas son de los motivos principales que invitan a pensar en el Power. El tema prosigue su desarrollo sin aburrir en ningún momento, debido también a su aura aventurera. A destacar algunos de los agudos que suelta Scheepers por ahí, demostrando sus fantásticas condiciones vocales, y también la parte intermedia, protagonizada por el órgano y la guitarra.

Con el subidón del tema anterior nos vamos de viaje al cuásar. Otro invitado procedente del Power hará su aporte aquí, si bien este tema, al principio, es más pausado y progresivo que el anterior. Andi Deris, cuya banda imagino que todos la sabemos, y más en estos momentos, es el encargado de recitarnos este viaje espacial. Cabe señalar que se le ve cómodo al alemán en estas tesituras más progresivas. Como sea, “To The Quasar” es, para variar, otra obra magna. Tras la intro acústica, perfectamente ambientada más allá de la exosfera, y sin perder el espíritu aventurero del corte anterior, revienta el tema con break de teclados, para a continuación pasar a una parte bien heavy y potente, ganando algo de velocidad. Aquí seguiremos viajando por el universo de la mano del vocalista teutón, junto a una ambientación espacial que te transporta directamente a las estrellas. El riff, que nos hace mover el pescuezo al segundo de escucharlo, tiene un buen tufo al “Space Metal”, en particular a “Songs Of The Ocean”. O, más bien, es al revés. No es descabellado pensar que aquí es donde está el molde para el temazo del disco de Star One, que saldría dos años después. El estribillo es otra maravilla salida de la mente de un genio, mientras que el final es apoteósico, con la sucesión de solos sobre el heavy riff del tema. Un deleite absoluto es lo que es esta pieza, que aún te deja con ganas de más tras casi extenderse por nueve minutos.

Y para que esas ganas no se nos vayan, “Into The Black Hole” se revela como uno de los grandes atractivos del disco, puesto que es cantado por Bruce Dickinson. Han leído bien, el año 2000 no supuso sólo su retorno discográfico en todos sabemos donde, sino que tuvo tiempo también de participar en este disco. Desconozco si de verdad esta colaboración catapultó algo la fama de Ayreon, aunque imagino que sí. No en vano, que colabore contigo el cantante de la doncella de hierro te asegura ser noticia, al menos en ese momento, en las revistas especializadas, más tras los acontecimientos relacionados con el vocalista en aquellas fechas. Seguro que si hubiese sido hoy en día el revuelo sería mucho mayor, por otra parte.

Hablando del tema en sí, es el más largo del disco, y tiene varias partes bien diferenciadas. La cósmica introducción, rota por ese riff pseudo-doom, para que seguidamente aparezca Bruce Bruce en la “tranquila” estrofa, poniéndonos los pelos con los clavos con su interpretación, y muy bien secundado por esos coros extraterrestres. Además, es una oportunidad única de escucharle en tesituras algo alejadas de su banda madre, al menos en lo que hacían hasta ese momento. Arjen, aparte de muchas cosas, va sobrado también de ambientación, y escuchando este tema no es menos. Con la música, ya podemos perfectamente imaginarnos ante el agujero negro, pero si encima nos lo relatan las letras tenemos el cupo completo. El tema explota tras el segundo estribillo (4:00), con un interminable grito de Mr. Dickinson, demostrando por qué es uno de los mejores vocalistas de todos los tiempos. Esta parte, si bien es un medio tiempo, es dura y muy heavy. Creo que no hay mejor definición. Esto es heavy, y del bueno amigos. Del de mover la cabeza sin pausa. El riff que aparece en 5:58 es directamente un arma de destrucción craneal masiva, y no digo nada del solazo de sintetizador traído desde el mismísimo Gargantúa (SPOILER: el agujero negro de Interstellar, FIN DE SPOILER). Tras esta serie de tortazos volvemos al aura ambiental del principio, en el que podemos volver a deleitarnos con el señor Bruce, que nos lleva con su magistral voz hacia el épico final del corte, cerrando éste en más de 10 minutos que, desde luego, no parecen tantos debido a lo genialmente estructurado que está (extensible al compacto entero, por cierto).

Y tras el más pausado tema anterior llega otra bofetada de las veloces. Ahora nos meteremos de lleno en el agujero de gusano con Fabio Lione. Hoy gran parte del público seguramente sabe quién es este caballero, pero en aquel año estaba a bordo de unos aún incipientes Rhapsody. En cualquier caso, su actuación en “Through The Wormhole” es digna de elogio. Otro de los temas que puede ir al grupo Power del disco, aunque bajo los estándares de Arjen, como digo. El tema en general es tremendo, el riff es cruje-cuellos, el estribillo es una pasada, con Fabio en esos tonos altos, mientras el órgano rellena el espacio como respuesta. Absolutamente apoteósico, como también lo es el duelo de solos teclado-guitarra para reforzar más la influencia Power. Otra de las cartas más ganadora del trabajo, sus seis minutos se pasan en nada.

Si antes tuvimos a Andi Deris en un tema “prog”, pues no iba a ser menos Timo Kotipelto, vocalista de uno de los “papis”, en este caso, de la movida finesa, Stratovarius. “Out Of The White Hole” nos recibe de nuevo con el órgano, en una tesitura más “rockera”, o desenfadada, según se quiera ver. Pero el tema sigue siendo potente, no obstante. La dinámica en las estrofas se hace más relajada, mientras vuelve a subir al final de éstas. El coro, situado entre dos geniales lead de guitarra y sintetizador, permite a Kotipelto lucirse un poco más. Las líricas no mencionaré de qué tratan, pero para quienes hayan seguido la obra de Arjen, o hayan seguido lo acontecido en “The Source” y “01011001”, les resultarán seguramente familiares los aspectos que se relatan aquí. La parte más destacable, para este servidor, es la intermedia, donde volvemos a sentir esa ambientación espacial fantástica, con Kotipelto en buen nivel dando al tema lo que pide y esos extraterrestres coros complementándolo. Destacaría también el final de este, nuevamente, excelente tema.

En líneas generales, el disco es bombástico hasta ahora. Pero ojo a las dos que cierran.

“To The Solar System” comienza pausada, psicodélica y con cierta oscuridad, similar en cuanto a efectos vocales a otros monumentos como “My House On Mars”, aunque con un ritmo más movido. Y hablando de voces, Robert Soeterboek aquí siempre me eriza la piel, es impresionante esta introducción. Hemos vuelto a casa, contemplamos el Sistema Solar mientras “sentimos al Sol quemando nuestra piel”, ya vemos La Tierra, “llamándonos y llorando”, allá a lo lejos… Pero, antes de llegar, hemos de pasar por los “gloriosos anillos de Saturno” o contemplar las “amarillas nubes de Venus”. Tras el ambiental inicio, el tema revienta en otro riff cruje-cuellos, y van unos cuantos, desatando la “guerra”. Como es redundante, seré breve: los sintetizadores de 10, guitarra, bajo y batería apabullantes, la voz a gran nivel recitando esa “psicodélica” letra. Creo que no se puede pedir nada más. Este corte, para variar, no hace decaer el nivelón del disco, más bien al revés. Es otro viaje supremo, digno del compositor que lo hizo. Termina con una voz en off, alertándonos de un fallo en el secuenciador, que nos encamina hasta el desenlace.

Aún con la cabeza puesta en la bomba anterior, no tenemos tiempo a digerirla. Una intro hímnica, muy épica, nos mete ya dentro de la traca final, “The New Migrator”. No se puede cerrar mejor una obra así, con, probablemente, otra de las mayores joyas de Lucassen. A las voces Ian Parry, cantante de Power Metal en Elegy, en una canción de Power Metal. Porque esto es lo que considero que es este tema. Igual que las que ya he mencionado, al método Arjen, y sin abandonar el progresivo, pero para mí esto puede perfectamente entrar en la categoría de Power Metal. Y del de la más enorme factura. Un broche de oro, y de velocidad, para el trabajo, en el que se nos cuenta el nacimiento del nuevo “migrador universal”, a partir de la conciencia encerrada en el secuenciador. (SPOILER) Es hora de abandonar el cuerpo físico para convertirse en el ente que luego invocarán los Forever en “The Sixth Extinction” (del imbatible “01011001”, como se ve, todo está ligado a todo (FIN DE SPOILER). La parte solista de este tema es un deleite una vez más, y también lo es la voz de Parry, que le queda que ni pintada, mientras recita la fabulosa letra final. Impagables esos “Sleeper Awake” del estribillo, como impagable es el órgano en tal estribillo, siendo igual de orgásmico que en “Through The Wormhole” o “Dawn Of A Million Souls”, mientras se combina con la voz de Parry. Y antes de que nos demos cuenta llega el final, desvaneciéndose esta última joya en el silencio, tras otro hímnico outro, y parando el crono por encima de los ocho minutos. Y seguramente te apenes porque te ha resultado demasiado corto, así que te lo vuelves a poner. Así de bestial es este trabajo, y Arjen en general.

Objetivamente, puede decirse que es imponente, a fin de cuentas está dirigido por una mente maestra desmesurada. Que, además, decidió que tenía que ser heavy, y vaya si lo logró. Eso sí, aquí otras influencias básicas en Ayreon como el folk o el rock se ven más difuminadas, ya que no era el objetivo principal del disco entrar en ellas, para eso existe la parte I. Aunque no se desvía ni por un instante del Metal Progresivo lucasseniano, podría como hemos dicho probablemente tal vez también en la etiqueta de Power Metal en unos pocos tramos.

Subjetivamente, es una grandísima y poderosa obra artística, que mejora aún más si cabe al combinarse con su hermano, y que juntos constituyen uno de los mejores viajes musicales que puede uno darse por estos géneros. De la parte I no he hablado mucho porque no tocaba, y además tienen la excelente reseña de ella por aquí, realizada hace unos años a cargo de Rockexplorer. Si me preguntan mi opinión, esa parte I es otro de los mejores trabajos que he escuchado en mi vida, así de sencillo. Ambos aportan lo que le falta al otro, retroalimentándose entre sí, hasta cotas prácticamente incontables. En definitiva, estos dos monumentos y otros tantos más de Arjen serán leyendas eternas, si es que no lo son ya. A su vez, y visto en retrospectiva este Universal Migrator II puede considerarse que también funcionó como un “gran laboratorio” para otro súper álbum como “Space Metal”, de Star One, lanzado dos años después. Yo, por mi parte, seguiré con la duda incontestable de qué hubiese opinado de haberlo descubierto por el año 2010 o así, pero por otro lado, a día de hoy es uno de mis favoritos de Arjen.

En fin, y aprovechando que tenemos las redes, con sus ventajas y desventajas, aquí les sugiero una ventaja: háganse un favor y escuchen o consigan este trabajo, desde luego también el resto de Ayreon, la rareza de Ambeon, los de Star One, o los debuts de Stream Of Passion, Guilt Machine y The Gentle Storm.

9,8 / 10

AYREON:

Arjen Anthony Lucassen – Guitarra, Sintetizador, Mellotron, Órgano, Teclado, Bajo.
Ed Warby – Batería.

VOCALISTAS:

Lana Lane
Rusell Allen (Symphony X)
Damian Wilson (Threshold)
Ralf Scheepers (Gamma Ray, Primal Fear)
Andi Deris (Pink Cream 69, Helloween)
Bruce Dickinson (Iron Maiden)
Fabio Lione (Rhapsody Of Fire)
Timo Kotipelto (Stratovarius)
Robert Soeterboek
Ian Parry (Elegy)

INVITADOS:

Michael Romeo – Guitarra. Solo en “Dawn Of A Million Souls”.
Gary Wehrkamp – Guitarra. Solo en “Through The Wormhole”.
Oscar Holleman – Guitarras. Apoyo en “To The Quasar”.
Erik Norlander – Sintetizador, Vocoder, teclados adicionales. Solo de Hammond en "Journey..."
Peter Siedlach – Cuerdas.
René Merkelbach – Teclados en “Journey On The Waves Of Time” (cierre).
Clive Nolan – Teclados de apoyo en “Into The Black Hole”.
Keiko Kumagai – Solo de Hammond en “The New Migrator”.

Sello
Transmission