Aspid - Energía Interior

Enviado por Betrayer el Jue, 04/02/2016 - 23:58
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1. Intro
2. Odio
3. Encadenado
4. Energía Interior
5. Desconstrucción
6. Algo Para Creer
7. Arráncame la Piel
8. Reniega
9. Otra Víctima Más
10. No hay Justicia
11. ¿Quién Eres Tú?

Corría el 1996 y Betrayer ya comenzaba a tener pelos en la barba. Dieciocho añitos daban para jubilar la Derbi Variant y coger prestado el Opel Corsa Swing (largo) de mis padres. Cinco años ya de metalhead y todo un universo a nivel de desplazamientos que se abría ante nuestros ojos, con las posibilidades que ello implicaba. Tampoco se trataba de ir cada fin de semana a Barcelona, pero Girona, Banyoles, Olot, Figueres y otros destinos que oscilaban entre los 50 y 70 kilómetros de distancia comenzaban a ser factibles. Basta ya de molestar a padres y hermanos mayores de amigos, por fin éramos autónomos, teníamos un coche para cinco heavys y contábamos con el dinero que ganábamos currando en verano, que administrábamos con meticuloso rigor en las otras tres estaciones del año en las cuales estudiábamos.

Lo mejor de todo era que por aquel entonces uno todavía podía disfrutar de las mejores bandas estatales en pueblos de diez mil habitantes (o menos), no como ahora que hasta para ver a una banda underground te tienes que desplazar hasta Barna. Había un ambiente sano, una movida muy maja donde cualquier ayuntamiento cedía su pabellón o campo de fútbol, mucho bareto de aforo comprometido y “humarea” irrespirable donde se montaban bolos de la ostia, naves de polígono, etcétera. Todo valía si la voluntad era buena, y con muchos menos recursos para publicitar los eventos, todos ellos solían gozar de una buena asistencia de público. Sí chavalines, hace veinte años existían una cosa llamada letreros enganchados en la pared, anuncios en el diario, folletos de propaganda repartidos en otros conciertos, o publicidad en un programa de radio a las doce de la noche.

Y si el movimiento metalero español estaba tan en boga en aquellos noventa posiblemente fuera porque el nivel de las bandas que había entonces era muy alto. Liderados por los jefazos S.A., varias bandas de gran calibre les secundaban en diversos puntos del país, Hamlet en Madrid, Nopresión en Castilla y León, Beer Mosh y Koma como compatriotas de S.A. en el país vasco y Navarra y en Cataluña la cosa ya se disparaba. Con Aspid a la cabeza, bien secundados por Ktulu, Onassis’ Day, Pulmons Negres, Speereth, Mortal Mutilation, Embrion, y alguna más a la cual la memoria ya no me alcanza.

Nos centramos hoy precisamente en Aspid, la mejor banda de Groove/Thrash de la península aunque desgraciadamente su popularidad se limitó a Cataluña no sé muy bien porque. Infortunio para ellos, suerte para nosotros, que los pudimos ver en multitud de ocasiones en las cuales siempre había un denominador común, que era la “calidad”. Porque el contraste era importante y llamativo, ya que fuese cual fuese el telonero, llegado el turno de Aspid el sonido daba un salto de calidad enorme. Ya podía ser un tugurio de mala muerte o un pabellón bien acondicionado, que Aspid siempre sonaban impolutos, basando su “limpieza” en el combo de sangre que se ocupaba de la base rítmica, con Javi Garrigós al bajo y Rafa Garrigós con su inmaculada batería Sonor de color blanco. Sonaban de lujo y eso se agradecía sobremanera en una época donde primaba el leñeo reivindicativo a la calidad sonora (hablamos de teloneros hardcoretas variados).

Dos años antes habían sacado lo que viene siendo su masterpiece por excelencia “Imágenes de Dolor”, posiblemente a día de hoy todavía el mejor disco de Groove/Thrash que se ha fabricado en la península. Pero no iba a quedar ahí la cosa, y antes de realizar el “desafortunado” giro hacia terrenos más rockeros (opinión subjetiva 100%), aun les daría tiempo de regalarnos otra pieza de gran nivel, que ni superaba ni igualaba a su hermana mayor, pero os aseguro que se quedaba bastante cerca.

“Energía Interior” se puede mostrar orgullosa, eso sí, de superar en cuanto a la producción al “Imágenes de Dolor”. Un sonido aun más nítido para este disco y unas guitarras que “crujían” mejor, y el resto como siempre de diez. Los hermanos Garrigós seguían trabajando su milimétrica base rítmica con una precisión implacable, Jordi Solé volvía a estar sembrado a la guitarra, y qué decir de Marc González (anteriormente en Sangtraït y posteriormente en Rockzilla), su rugido “Ansélmico” se mostraba igual de agresivo, y a día de hoy sigue siendo el mejor que un servidor haya podido degustar en directo junto al de J.Molly y Brigi Duque (cuando hablamos de la escena metalera española obviamente).

Atacamos de frente al hermano mayor de “Imágenes de Dolor”, y nos damos de bruces (previa intro), con “Odio”. Temazo enérgico, directo, y que deja bien claro que las señas de identidad “made in Aspid” siguen intactas. Una base rítmica perfectamente ensamblada, un Marc rugiendo como nunca y una novedad en las guitarras respecto a la mayoría de temas de su anterior disco, como es el hecho de que encontraremos en repetidas ocasiones una segunda guitarra que se ocupa de no dejar tan huérfano al bajo de Javi Garrigós sobretodo en los momentos dedicados al esperado solo.

“Odio”, “Encadenado”, “Energía Interior”, “Desconstrucción”… solo hace falta leer estos títulos para ver que Aspid se vuelve un tanto más intimista a la hora de elaborar las letras para este trabajo. Y si ya fueron capaces de fabricar textos de gran calidad cuando se centraban más en la protesta social, imagínate tú ahora que les da por filosofar un poco con las emociones del ser humano. El resulta es magistral, sus letras siguen siendo claras, sin rodeos innecesarios, sin metáforas para sibaritas “culturetas”, pero a su vez poseen una calidad enorme, todo un desafío frente a la típica canción protesta de “chorizo de cantimpalo” que solía reinar en nuestro país por aquella época. Y el que no lo vea claro que pase directamente a la letra de “¿Quién Eres Tú?, y después opine.

El equilibrio entre Thrash y Groove sigue siendo perfecto, aunque para lo ocasión se atreven incluso con un temas mucho más rockeros como “Otra Víctima Más” y “Algo Para Creer”, que pese a lo repetitivo de su riff, acaba viciando cosa mala. También mencionar la acelerada versión del “Purple Haze” de Jimi Hendrix que les queda a las mil maravillas (pese a que no salga en los créditos), demostrando ahí los gerundenses su admiración, influencia y respeto por los grandes clásicos.

Del resto de disco elegid vosotros mismos porque yo soy incapaz por lo enormes que son todos los cortes. Me abruma el machacamiento de “Encadenado” y la siguiente “Energía Interior”, donde Marc se muestra soberbio. Alucino con la batería a lo “Territory” de “Desconstrucción”. Me enciendo con el leñeo de “Arráncame la Piel”. Me hundo en densas arenas movedizas con la farragosa “Reniega”. Y encuentro el ending perfecto con “Quién Eres Tú”, la hermana mayor de “Hundido”, donde Aspid se atreven con un tema de más de ocho minutos que lejos de cansar, deja con ganas de más.

Puede que no llegue a un nivel tan excelso como el intocable “Imágenes de Dolor”, pero poco le falta. “Energía Interior” fue un sucesor más que digno y que presagiaba unos Aspid dominadores del Thrash/Groove en la península por muchos años, pero por desgracia no fue así. Después de varios cambios en la formación, la banda daba un giro importante en su trayectoria y se decantaba por unos derroteros mucho más Hard Rock en su siguiente disco de estudio “Babel” de 2002. Obviamente nunca llueve a gusto de todos, y esos Aspid de ahí en adelante no interesaron demasiado a un servidor, pero os aseguro que tienen que pasar muchos años para que una banda nacional supere la triada formada por “Imágenes de Dolor”, “Energía Interior” y el EP “Oscura Reflexión” ” (al “Sanatorio de Muñecos”, “Revolución 12.111”, “Insomnio” de Hamlet me remito, o al “Soziedad Alkoholika”, “Y ese que tanto habla…”, “Ratas” de S.A.). Mismas fechas, similares estilos y mucha calidad en las tres bandas, con lo cual podemos afirmar que hasta cierto punto la década de los noventa fue una etapa gloriosa dentro del Metal español.

Javi Garrigós: Bajo
Rafa Garrigós: Batería
Marc González: Voz
Jordi Solé: Guitarras

Sello
SMD Records