Amberian Dawn - Darkness of Eternity

Enviado por Marcapasos el Lun, 13/11/2017 - 17:50
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1. I'm the One (04:06)
2. Sky Is Falling (04:03)
3. Dragonflies (05:42)
4. Maybe (03:36)
5. Golden Coins (03:51)
6. Luna My Darling (04:58)
7. Abyss (03:25)
8. Ghostwoman (04:01)
9. Breathe Again (04:49)
10. Symphony Nr. 1, Part 2 - Darkness of Eternity (04:16)

*Bonus track*

11. Anyone (03:38)

Y lo han vuelto a hacer. Los finlandeses Amberian Dawn han vuelto a darle un tiro a la diana tras dos años de silencio y la edición del más que notable Innuendo. Pero, ¡qué regreso! Ni más ni menos que de la mano de su séptimo álbum de estudio, titulado Darkness of Eternity y estrenado el pasado 10 de noviembre de 2017.

EL conjunto de Helsinki vuelve a la carga con una portada que mucho recuerda al del icónico River of Tuoni (con su cantante al frente de la carátula, esta vez sin espada y con sombrero de copa tan recurrido entre los Tuomas del mundillo) y con un Power Metal Sinfónico de un nivel que no veíamos desde End of Eden, y eso es decir mucho.
Lo cierto es que la discografía de Amberian Dawn, aunque nunca haya dejado de dejar patente la calidad de la banda en cada álbum, sí es verdad que un pequeño bajón sí habrán pegado respecto a lo que fueron los primeros tres discos. No son pocos los que señalan como causa de ello la salida de Heidi Parviainen y la sucesiva entrada de Capri, aunque, siguiendo esa lógica, no explicamos, entonces, ese Circus of Black que, teniendo a Heidi al micrófono, ya daba indicios de inferioridad musical comparado con sus hermanas mayores. Mas, por otra parte, Capri (que, no lo voy a negar, se ganó mi cariño hace mucho tiempo) es una gran vocalista, lleva ya sus años demostrándolo y con ella a las voces la banda sólo ha sabido ir de menos a más.

Darkness of Eternity es, en definidas cuentas, el mejor disco que han producido con Capri dentro de la formación, de un nivel incluso superior a lo esperable. Sabemos que estamos hablando de un CD capaz de hablar de tú a tú con un The Clouds of Northland Thunder o un End of Eden cuando el track list nos da la bienvenida con una I'm the One, una descarga de Power Metal explosivo y hasta cañero dentro de los estándares del género, con Tuomas Seppäla y Emil “Emppu” Pohjalainen sembrados a las guitarras, Joonas Pykälä-aho pegando fuerte con el doble bombo a la batería y Capri llegando a alturas de soprano. Canción espectacular desde todos los ángulos señalables y que nos conduce a más maravillas tales como Sky Is Falling (encantadora pieza llena de melodía y animación) y Dragonflies (potencia a todo volumen anotando muchos giros rítmico-compositivos).

El single del álbum, Maybe, es un punto aparte, una canción muy interesante, principalmente porque de Metal tiene más bien poco. Y no es que sea medianamente “popera”, sino que es Pop con todas las de la ley (o, al menos, así la ve un servidor), pero no pensemos en lo que hacen Rihanna o Beyoncé, sino en el mejor Pop clásico de los 70’ – 80’, en resumidas cuentas lo más parecido a Abba que podríamos encontrar, lo cual no es de extrñar, ya que Seppälä ha reconocido en muchas ocasiones la influencia que el mítico grupo sueco ha tenido en su música. Aquí, las guitarras permanecen en un segundo plano y el teclado (también tocado por Seppälä) se convierte en el principal canalizador del constructo melódico para dar forma a este tema tan disfrutable y relajado.
Para quienes deseen echarse algo más picante al paladar, muy recomendable será echarle un ojo (o el oído) a ese mega-combo de Power Metal conformado por Golden Coins (de excelente factura instrumental) y Abyss (asombrosa ésta, heredera directa de las primeras obras de la banda) y entre las que nos topamos con Luna My Darling, ésta muy distintiva y teatral en sus líneas, ganando, finalmente, un hueco especial dentro del compendio.

Ahora bien, ¿cabe nombrar algún desliz que debamos tener en cuenta? Pues solamente subrayable el octavo track, Ghostwoman, que, aunque no sea una mala canción, sí que ejerce varias ideas compositivas más innovadoras pero que no han terminado de cuajar entre sí (no me ha agradado el cómo funciona el fondo instrumental durante los primeros versos cantados por Capri antes del estribillo, el cual, por cierto, es el que menos chicha tiene de todo el álbum).
Sin embargo, ésta nos lleva a las últimas piezas del trabajo, las más ambiciosas musicalmente y que sin duda buscan llevar a Amberian Dawn a un rango más elevado cuales Nightwish o Xandria, desde Breathe Again (un canto apasionado sustentado por una suntuosa orquesta y que sigue una lograda evolución minuto a minuto) y el gran colofón, Symphony Nr.1, Part 2 – Darkness of Eternity, la digna sucesora de aquella pequeña maravilla que nos dejó Innuendo, ésta totalmente orquestal, un vals romántico que saca la vena Tchaikovsky en el que Capri se emplea a fondo en una admirable actuación, llevándonos de la mano a unos últimos momentos verdaderamente increíbles.

Darkness of Eternity nos devuelve a los mejores Amberian Dawn que hemos visto en muchos años; éstos nos han dejado un álbum de lo más remarcable dentro del género en 2017, un trabajo imaginativo y creativo, exquisito y poderoso cuando debe serlo, excelentemente estructurado y que poco tiene para ser achacado. En definitiva, se trata de una de sus mejores entregas hasta la fecha, una indispensable para los amantes de Nightwish y los primeros Sonata Arctica.

Por parte de quien escribe serán cuatro cuernos medios (8.5/10) para el mejor LP de Amberian Dawn desde End of Eden. Derechito para la colección que se va.

Joonas Pykälä-aho / Batería
Tuomas Seppälä / Guitarra, teclado
Emil "Emppu" Pohjalainen / Guitarra
Capri / Voz
Jukka Hoffrén / Bajo

Sello
Napalm Records