Alice in Chains - Dirt

Enviado por Javis el Sáb, 02/05/2009 - 01:22
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Todas las canciones fueron escritas por Jerry Cantrell excepto las que tengan una anotacion extra.

1. Them Bones – 2:30
2. Dam That River – 3:09
3. Rain When I Die (Cantrell/Staley/Kinney/Starr) – 6:01
4. Down in a Hole – 5:38
5. Sickman (Cantrell/Staley) – 5:29
6. Rooster – 6:15
7. Junkhead (Cantrell/Staley) – 5:09
8. Dirt (Cantrell/Staley) – 5:16
9. God Smack (Cantrell/Staley) – 3:50
10. Hate to Feel (Staley) – 5:16
11. Angry Chair (Staley) – 4:47
12. Would? – 3:28

Furia, confusión, melancolía, depresión, locura, culpa, angustia, manía, entre otras son las sensaciones condensadas en un sentimiento autodestructivo que es sello de marca de uno de los discos más trascendentales de los 90’s: Dirt de Alice in Chains.

Las sombríos coqueteos de Alice in Chains con las atmosferas más opresivas y los sentimientos más decadentes del ser humano de los que fuimos testigos en su álbum debut Facelift se agudizaban con la gradual caída de los miembros de la banda en el Infierno de las drogas, especialmente Layne Stanley iniciaba su espiral descendente en lo personal mas nunca afortunadamente en el aspecto artístico, reflejándose dicho descenso a los infiernos en el sonido del disco que se reseña.

Si en Facelift se traslucía entre las tinieblas una energía juvenil que incluso se atrevía a experimentar con ritmos Sleazy y Funk, en cambio en Dirt la banda sufrió un doloroso y acelerado proceso de madurez, encontrando su sonido definitivo: la influencia del sonido del Black Sabbath Clásico era más evidente que nunca, con un Jerry Cantrell convirtiéndose en uno de los alumnos más avanzados de Tony Iommi , componiendo algunos de los mejores Riffs que dieron a luz los 90’s ( sin olvidar al inmortal Dimebag Darrell), llenos de texturas y sabores clásicos; por otra parte habría que agregar que el sonido de la banda se hizo más compacto y potente, destacando Mike Starr con un trabajo monumental en el bajo y un Sean Kinney que lo complementó a la perfección en la batería, formando una sección rítmica que sin duda patea el trasero al despistado que piense que Alice in Chains estaba en ese momento más cerca del Rock Alternativo que del Heavy Metal.

Pero sin dudas el protagonista de esta obra es Layne Stanley, con un trabajo impactante en las vocales, de esos que marcan época, convirtiendo la desolación en belleza, aquí estamos ante el Epitafio de un hombre lleno de talento pero también de demonios, de un hombre que dejaba entrever que había cruzado la línea y que no habría retorno, de un hombre que se sentía tan sucio que se dejaba hundir en la arena hasta morir, lo anterior en sintonía con esa mortuoria portada de la obra que reseño, eso sin demeritar el enorme trabajo de Cantrell en la composición de la mayoría de los temas, pero el “magnetismo de la muerte” es tan fuerte que dota de un especial misticismo a quienes “viven rápido y mueren jóvenes” como el caso de Stanley.

Dirt es quizás involuntariamente un disco conceptual ya que la temática de las canciones refleja la rabia y desesperación de una generación hastiada con su entorno, que vio en las drogas una vía de escape a un sentimiento de insatisfacción pero que a la vez pasaba factura con letras que reflejaban un cada vez mayor sentimiento de culpa y suciedad ante tal circunstancia.

Como escupida del infierno nos llega Them Bones, un tema sin duda potente y opresivo donde destacan un riff cortesía de Cantrell que literalmente machaca el cerebro de quien lo escucha, con unos alaridos de Stanley que asemejan a un cuervo merodeando a un caído, además es de destacar el maniático coro que llevan a cabo de manera armonizada Stanley y Cantrell, rematado por un solo alucinante de Cantrell, lleno de poder y personalidad, brutal inicio del disco.

Continua el poderoso inicio Damn That River con un machacante y grueso riff de connotaciones Groovies, combinado con poderosos punteos de ese imaginativo guitarrista que es Cantrell, este tema es sin duda mas dinámico que el anterior y hábilmente menos opresivo, el coro es sin duda pegadizo, demostrando Stanley una voy muy poderosas con un dejo algo Junky, y el solo es realmente intenso, de vena Hard-Rockera, de esos que te llevan a otra dimensión por su feeling, y sin dejar a un lado la poderosa y machacona batería de Kinney que acompaña magistralmente el solo de referencia, poderoso tema sin duda.

Si los dos primeros temas son una demostración de poder y contundencia, en cambio Rain When I Die es lo más parecido a hundirse en arenas movedizas, con un letárgico inicio a cargo del bajo de Starr acompañado de poderosos efectos de la guitarra de Cantrell , salpicados por corrosivas gotas metálicas que desembocan en un majestuoso lamento sostenido de Stanley que sencillamente embruja, y si no fue suficiente con eso Cantrell nos obsequia un riff lleno de distorsión, chirriante, con reminiscencias a los primeros riffs compuestos por el Maestre Tony Iommi, en un tema que conserva la potencia que caracteriza al disco, pero en cambio baja el tempo para sumergirnos en atmosferas densas y angustiantes y sin duda el estribillo cantado por Stanley es de lo más emotivo que se puede encontrar en la década de los 90’s, una oscura joya sin duda.

Continuando con el descenso al inframundo de la autodestrucción nos llega una Power Ballad al más puro estilo de Alice in Chains: Down in a Hole, una autentica oda a la desesperanza y a la depresión, cuidado con este tema que puede tumbar hasta al más fuerte, pero sin duda es un tema muy bello, lo cual fue una de las virtudes de esta banda: encontrar la belleza dentro de la oscuridad, este tema está estructurado en base a poderosos coros sincronizados de Stanley y Cantrell con una letra por demás oscura que se ve reflejada con ese “I’d like to fly, buy my wings have been so denied”, que líneas más desoladoras, un tema sencillamente inolvidable.

Un solo adjetivo cabe para definir a Sickman: obsesivo; un redoble de batería de Kinney da rienda suelta a este oscuro tema acompañado de unos riffs entrecortados de Cantrell, filosos como una navaja suiza, este tema le va como anillo al dedo a Stanley ya que se refiere a la sensación de sentirse enfermo, a destacar el aplastante y cadencioso estribillo donde el malogrado cantante nos sumerge en una atmosfera siniestra pero no exenta de belleza, y nos enseña que no se necesita de un berrido gutural para generar escalofríos en el escucha, estar atentos a partir del minuto 2:40 donde el tema entra en una oscura parte atmosférica que en lo particular me produce un estado de desasosiego enfermizo, hábilmente rematada con un breve y melancólico solo de Cantrell, tema sin duda aplastante y que define por si solo todo el álbum.

Un susurro que evoca las almas de las víctimas de la atroz guerra de Vietnam nos presenta a Rooster, tema compuesto por Jerry Cantrell en honor a su padre, quien participo en la guerra de Vietnam y fue testigo de esa barbarie que indigna a la humanidad, el tema tiene un inicio muy melancólico con un Stanley muy introspectivo acompañado de unos lisérgicos acordes de Cantrell para pasar después a un potente e intenso estribillo que marca la pauta de lo que será el tema en lo general, de estructuras sencillas pero lleno de carisma, a destacar a partir del minuto 2:34 ese riff de Cantrell, realmente épico y demoledor por su crudeza, el tema sin duda estremece por su carga emocional.

Llega el turno del tema que es sin duda mi favorito de este disco: Junkhead, los platos de la batería de Kinney lanzan al mundo un agónico “Yeahh” cortesía de Stanley acompañado de unos riffs envenenados y crujientes de Cantrell de ascendencia Doom, en un tema aplastante por su crudeza y exquisito lirismo, donde destaca nuevamente (lamento lo reiterativo pero es la nota distintiva del disco) ese poderoso y atormentado estribillo sincronizado de Stanley y Cantrell, imbuido de las más intensas sensaciones, con una carga emocional tan autentica que es difícil encontrar en estos tiempos, con una letra que refleja la dura y cruenta batalla de los miembros de la banda con su problema de adicción, la historia de intentar levantarse pera caer de nuevo más profundo, el tema es rematado con un solo de Cantrell lleno de misticismo pero a la vez con un ligero toque de desolación, una exquisitez, en un tema realmente impactante.

Un pulverizante y retorcido riff de influencias arabescas nos presenta al tema homónimo del disco que se reseña, estamos hablando de Dirt, tema sin duda denso, crujiente, de estructura lenta pero destructiva, con un estribillo sincronizado letárgico y envolvente, que desemboca en un solo lleno de una sensibilidad hiriente que deambula hacia horizontes oscuros y en una deliberada caída libre, con unas letras que reflejan el sentimiento de sentirse sucio frente al poder seductor pero destructivo de las drogas, tema sublime y hermosamente decadente.

Como un refrescante soplo de aire fresco a esas atmosferas tan densas y oscuras de los temas anteriores nos llega Godsmack, tema potente pero de estructuras menos opresivas que los anteriores, con un dinamismo que recuerda a los temas más accesibles de su disco anterior Facelift, el riff que se intercala con el estribillo es muy interesante y extraño, muy filoso y pareciere adoptar formas circulares de eterno retorno, el solo es poderoso, directo y lleno de actitud, buen tema para sacudirnos el polvo de ese denso desierto eléctrico.

Pero pareciera que Alice in Chains solo nos refrescó un poco para es que estuviéramos preparados para el siguiente dosis abrasiva: Hate to Feel, el cual es lo más parecido a tropezar y aterrizar con el rostro en arena caliente, en un tema sin duda opresivo, machacon, y obsesivo, con unos riffs siniestros de Cantrell que acompañan a las letanías del atormentado Stanley, el solo es de sabor bluesero, pausado y lisérgico a la vez, me recuerda a ese incendiario guitarrista que fue Jimi Hendrix, la parte final del tema se torna más potente y dinámica para darle un justo equilibrio al tema y sea disfrutable esa densidad.

Sin duda que el tema más potente de este disco es Angry Chair , una elegante línea del bajo de Starr nos introduce en este tema acompañado de una machacona batería de Kinney, hasta la irrupción de un violento y seco riff de Cantrell , la estructura de la canción va a la par con la siniestra letra que habla de estar en los límites entre la razón y la locura, con unas partes vocales esquizofrénicas que literalmente pisan la cabeza de quien lo escucha, pero vamos estamos hablando de Alice in Chains, que con maestría saben conducirnos de esa oscuridad a un estribillo lleno de luz y magnifica melodía, en este tema el solo de Cantrell es sencillamente frenético, como una explosión orgásmica a mi parecer, magnifico tema con una potencia abrasiva que no le pide nada a grupos contemporáneos de esa época como Pantera o Metallica.

Finaliza brillantemente esta obra maestra ese magnífico tema llamado Would?, quizás el tema más alternativo de este disco pero no por ello exento de grandeza, una introspectiva línea de bajo da comienzo a este himno decadente de esa generación perdida de principios de los 90’s, el sonido de este tema sencillamente captura con un Cantrell iniciando en las vocales donde demuestra lo buen vocalista que es, por su parte Stanley se encarga del estribillo convirtiendo de manera por demás perfecta la desesperanza en poesía, con ese timbre de voz tan potente que noquea, el solo de Cantrell es bastante nostálgico y es un fiel reflejo de ese dejo de indiferencia tan característico de esa generación, este tema es sin duda potente y pegadizo, tan es así que es uno de los temas emblema de Alice in Chains, incluso versionado por gente como James Hetfield y Phil Anselmo, pero con todo el respeto que me merecen estos dos dioses del Metal, nadie como Layne Stanley para cantarlo.

Así finaliza uno de los discos más emblemáticos de los 90’s, disco difícil de digerir quizás a los menos acostumbrados a las atmosferas más densas y oscuras pero que estoy seguro que si le dan su tiempo llegaran a apreciarlo, en cambio para mi es una autentica obra maestra del Metal, no me queda la menor de las dudas que debe estar entre los 10 mejores discos de Metal de esa década.

Posteriormente Alice in Chains tomarían caminos más cercanos al Grunge, finalmente el estar tan cerca de esa escena termino por influirlos en su sonido, pero eso no significó una disminución en su dosis de calidad, aunque en lo particular los prefiero en su etapa más “Metalica”.

Layne Stanley - Vocales y guitarra ritmica
Jerry Cantrell - Vocales, guitarra lider, guitarra ritmica
Mike Starr - Bajo
Sean Kinney - Bateria

Sello
Columbia