Aerosmith - Live! Bootleg

Enviado por El Marqués el Vie, 18/03/2011 - 12:37
833

1.Back in the Saddle
2.Sweet Emotion
3.Lord of the Thighs
4.Toys in the Attic
5.Last Child
6.Come Together
7.Walk this Way
8.Sick as a Dog
9.Dream On
10.Chip Away the Stone
11.Sight for Sore Eyes
12.Mama Kin
13.S.O.S. (Too Bad)
14.I Ain´t Got You
15.Mother Popcorn/Draw the Line
16.Train kept a rollin´/ Strangers in the Night

Me consta que hay quienes piensan que Aerosmith es un grupo relativamente moderno que pegó un bombazo al grabar “Love in an Elevador”, “Janie´s Got a Gun” o las posteriores “Amazing”, “Crying” y compañía. Tendemos a olvidar que ya en 1978 eran una de las bandas más importantes de Estados Unidos, llenaban las grandes arenas, vendían millones de discos, y, lo más importante de todo, contaban con una reserva de canciones capaces de poner a bailar a un estadio de baseball entero durante un par de horas.

Con cinco discos editados, habituados a las giras, respetados por toda la industria, contaban ya con dos obras maestras del mejor rock americano –“Toys in the Attic” y “Rocks”-, habían conocido toda la grandeza y las miserias que rodean al show business, se habían emborrachado hasta la extenuación de poder y de gloria, y no parecían muy preparados para aceptar la resaca.

En aquel año, en la gira de “Draw The Line”, los malos hábitos, los peligros de la vida en la carretera, y el carácter macarra y rebelde de estos cinco rockanrollers habían conducido al grupo al borde del abismo. La relación entre los dos líderes, Joe Perry y Steven Tyler, estaba muy deteriorada, las drogas habían destrozado todo atisbo de disciplina en el grupo, y un tío como Tyler admitía, cada vez que se despertaba en un hospital con dolor en el pecho, que quizá se estaban pasando un poco.

El dolor no se debía a una incipiente tuberculosis, ni al impacto accidental de una bola de billar en el pub, sino a los golpes que habían tenido que darle los de Urgencias para reanimar su corazón, momentáneamente parado por el efecto de la enésima raya de coca.

No conviene olvidar que a Tyler y a Perry se les conocía como “The Toxic Twins”, en alusión a otra pareja de rockstars a quienes siempre se consideró influencia directa del quinteto de Bostón. Me refiero a Mick Jagger y a Keith Richards, conocidos como “The Glimmer Twins”. A los Stones les puso ese nombre una jubilada que coincidió con ellos en un crucero. Reparó en el glamour canalla de los dos rockeros ingleses, y los rebautizó como los “gemelos centelleantes”. Teniendo en cuenta que en el seno de los autores de “Sympathy for the Devil”, las drogas tenían tanta presencia como las fundas de las guitarras, es curioso que a los miembros de Aerosmith se les situara un peldaño por encima y se les apodara los “gemelos tóxicos”.

Durante décadas, no obstante, los fans de los Aerosmith clásicos hemos alucinado con el poder que esta banda, en medio de la adversidad, seguía desprendiendo en vivo. Poco tiempo después de la edición de este “Live! Bootleg”, Perry y Brad Whitford abandonarían temporalmente el grupo, pero sobre el escenario seguían teniendo muy pocos rivales.

Van Halen estaban a punto de explotar, y tomarían el testigo como la banda de hard rock más importante de América, pero el testimonio de la primera y convulsa etapa de los Aero se recoge en los surcos de este doble en directo, otro infaltable en la década de los live albums por excelencia, documento de incalculable valor para entender y apreciar el poder, la majestad de esta banda mítica, a veces injustamente reducida a la de grupo vendido, entregado a la facturación de baladas comerciales en serie.

Y desde luego que ellos mismos se han encontrado muy cómodos pisando las alfombras persas de sus mansiones, ninguno se ha quejado de su condición de estrellones multimillonarios, pero Aerosmith es de esos grupos que se ganó el cielo hace mucho tiempo.

Para este disco se eligió el título del Bootleg con el fin de oficializar una grabación en vivo de la banda, y contrarrestar el efecto de las múltiples grabaciones piratas que circulaban por el mercado yanqui. De manera consciente, los cinco músicos acordaron dar salida a un producto de sonido imperfecto, sin retoques ni artificios, potenciando la autenticidad y la espontaneidad del directo.

Joe Perry admitía que el disco apenas llevaba un diez por ciento de añadidos posteriores en el estudio. Que un artista diga eso de su obra suena como aquel episodio del “Lazarillo de Tormes”, la novela picaresca que nos hacían leer en el colegio. Lazarillo cuidaba a un ciego especialmente roñoso, que racaneaba con las raciones de pan. Entre él y el chico debían tomar dos raciones cada uno. El ciego empezó a tomar tres, y el lazarillo cuatro, aprovechando que el otro no le veía. Pero el ciego le dijo: “Se que me estás estafando, porque yo he empezado a tomar tres raciones y tú no has protestado”.

Pues eso, que si Perry consideraba motivo de orgullo haber retocado en tan pequeño porcentaje su disco, nos da una idea de lo que se hacía en la mesa de mezclas con la mayoría de directos clásicos de aquella época.

Anyway, la música es la música, y “Live! Bootleg” contiene setenta minutos del mejor hard americano que se ha escrito, con casi todos los temas célebres del quinteto en los setenta, extraídos de diversos recitales por Estados Unidos entre el 77 y el 78, más dos versiones registradas en un show en Boston en 1973: El “I Ain´t Got You” de The Yardbirds, y una pieza del Padrino del Soul, James Brown, llamada “Mother Popcorn”, pequeñas muestras del estilo iniciático del combo, que no tenía miedo de probar diversos estilos.

De su cosecha, aquí están “Mama Kin”, que Guns ´n´ Roses recuperaron en el “Lies” diez años después, “Back in the Saddle”, que Sebastián Bach revisó en el espléndido “Angel Down”, y la archifamosa “Walk this Way” interpretada en clave rockera, una década antes de que Run DMC la escogieran para inventar el rap – metal.

Ahí la tenéis en versión “cartoon”:

Walk this Way

Tenemos una versión de los Beatles, “Come Together”, y la célebre “Dream On”, junto a temazos como “Sweet Emotion”, con la clásica entrada del bajo del eterno Tom Hamilton.

“Last Child” tiene una estructura curiosa, con ese inicio lento que se transforma en un ritmo funkie.

Ahora, que la dinamita Aerosmith estalla en esa serie de joyas urgentes, inmediatas, grandiosas y sencillas a la vez, que demuestran el pedazo de banda que eran, y la capacidad sobrenatural del señor Tyler para llevar las riendas en un show de rock and roll: “Toys in the Attic”, “Sick as a Dog”, “Sight for Sore Eyes”, “Chip Away the Stone”, “S.O.S.”, y mi momento favorito: el impresionante arrebato guitarrero en la segunda parte de “Lord of the Thighs”, con Perry y Whitford desatados, improvisando y dejándose llevar sin un plan aparente, haciendo rugir a la histérica audiencia, exudando rhythm & blues y hard rock a tumba abierta. Ni en los mejores días de su resurrección a partir de 1987 sonaron tan cañeros.

Siempre hablamos de esa serie de discos que nos llevaríamos a la isla desierta. Yo, éste, lo sacaría y llevaría conmigo de esa isla cuando me vinieran a rescatar.

Steven Tyler: Voz
Joe Perry: Guitarra
Brad Whitford: Guitarra
Tom Hamilton: Bajo
Joey Kramer: Batería

Sello
Columbia