A Palo Seko - ¿Dónde Está Wally?

Enviado por Cuericaeno el Mar, 28/04/2009 - 01:29
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1. Lorena
2. Morir En El Ruedo
3. Claúsula
4. Gitano Vargas
5. Gracias A La Sociedad
6. Eva María

Habiendo sido el primer y único grupo español en participar en un Ozzfest, compartiendo cartel con la formación original de los míticos Black Sabbath, cuesta creer la naturaleza y orígenes de esta banda, una de las más gamberras, cutres y escatológicas que ha dado el panorama metálico hispanoparlante, de ambiente maquetero hasta cuando dejaron de serlo y que no aprendieron a tocar sus instrumentos hasta mucho después de haberse codeado con los de Iommi.

Polémicos desde que en la portada de un álbum suyo ilustraran a Heidi metiéndose el dedito (véanla por esta mirilla), estos cinco tíos de Alcalá de Henares (Madrid) lanzaron tras 4 discos en la calle el E.P. que os vengo a relatar, 6 temas que estrujaban entre oxidadas guitarras y basta ejecución las “cosillas” que molestaban a estos ciudadanos sobre la sociedad, interpretado todo con una mala leche y un desaliñe que en un principio puede dar hasta asco, pero que cuando te familiarizas con sus arrebatos de homo habilis le acabas cogiendo el gustillo, cabeceando al sórdido son de sus cafres himnos.

El E.P. se llamó ¿Dónde Está Wally?, mostrando el libreto del CD un breve cómic cuya última viñeta es la portada, que muestra el desenlace, plasmado en un José María Aznar (por siempre diana del grupo) vestido de Wally, que acaba sepultado bajo una señora majada de elefante en medio del desierto. Aunque más bien, la portada muestra la cumbre del relato, pues el desenlace lo ilustra la contraportada, donde ya el elefante se ha ido y deja al del bigote abandonado bajo la plasta fecal del paquidermo y el sol de justicia del desierto (¡ahí te quedas con tu mierda, criminal de guerra!... Sí, me lanzo yo solito).

El plástico lo abre Lorena, toda una cruzada contra la ‘violencia de género’, expresión que por entonces creo que ni existía, pero que por desgracia el acto al que se refiere siempre estuvo en “auge” en la sociedad desde que la mujer es mujer y el hombre un cabrón. Como unos Venom a la española, solitarias entran a saco las roñosas guitarras con un veloz riff de rasgueo proto-Thrash (pero sin h intercalada), hasta entrar Mimi aporreando su kit con ansia a galope de borrico, entrando luego J.R. a la acción, un cantante que desde su tosca guturalidad asesorará al género femenino sobre cómo tiene que actuar frente a su maltratador:

”A la primera amenaza cuando salga del trabajo,
Si te toca los ovarios, córtale el pito de cuajo.
Córtale el pito de cuajo, no cuesta apenas trabajo,
Luego vas y se lo cuentas a tu vecina de abajo”.

Lo más bizarro de este tema es esa cutre melodía como de tómbola de feria que sirve de antesala al estribillo, como tocada con un acordeón o por un teclista limosnero. El desenlace de la canción es demencial, con esas sacudidas de china al compás del insistente vociferio a dos gargantas de ”¡Córtale el pito de cuajo!”. Un entrañable caos…

Tras ese primer corte, inspirado en la ya famosa Lorena Bobbit y su vocación de charcutera, entramos en el que para mí es el temazo de A Palo Seko, su gran clásico junto con Bloqueo, el cañero Morir En El Ruedo

Con paupérrima distorsión, las guitarras vuelven a entrar solas, esta vez con un riff punketa a la vez que inocentón, hasta que pronto se abalanza ya la banda entera al asqueroso grito de J.R., con sus hachas ya bien electrificadas para presentar su ‘humilde opinión’ sobre el mundo de la tauromaquia, organizando además ese tradicional festejo a su propia manera, manera con la que piensas “¡se han pasado!”, pero que después optas por disfrutarla como una película de Alex de la Iglesia, recreándote en la saña y el humor con la que interpretan su relato snuff, siendo su música muy buena catapulta para lanzarnos a la cara su letra:

”Haremos una exquisita selección
de fachas, toreros y algún cabrón.
Serán cuidados y alimentados
hasta el día de su ejecución.
Los soltaremos en medio del ruedo
con taparrabos y casco de obrero.
De su vergüenza nos reiremos,
con su muerte disfrutaremos”.

La canción se va resolviendo en un marco meramente Punk, de marchoso ritmo y talante despreocupado, hasta que sin previo aviso entramos en un pasaje de maléfico sigilo, tejido por una amenazante melodía enturbiada por un flanger que responde a una especie de Roots Bloody Roots de Sepultura en su intro, pero más grave, entrando la batería al mismo son de acecho que la melodía y así prepararnos para el cenit del tema, esos burrísimos estribillos que se intercalan varias veces con la siniestra cantinela de marras, en unos arrebatos absolutamente contagiosos donde el suspense se turna con la tralla, la tralla de esa estruendosa pirotecnia de guitarras saturadas que a salvaje ritmo brincón zarandean el título de la canción, gritado por J.R. al más puro estilo de Vikingo M.D. (por no salirnos de la península, pues no hace falta), un subidón que en su tiempo a mí me hizo casi romper el techo a cabezazos. Ninguna canción, ni de los grupos más internacionales y consagrados, me ha hecho botar como este energúmeno Morir En El Ruedo lo hizo en su día. Vamos, de salir por la puerta grande…

Cláusula tiene para mí esa virtud de algunas canciones, la de sentirse uno identificado con su mensaje, mostrando ésta la misma indignación que éste que escribe siente cuando ve a tanta gente de clase obrera en los bares de polígonos industriales pelearse por el Marca o la revista deportiva de turno, para enterarse, dialogar y discutir sobre los estúpidos entresijos del fútbol, ese deporte que hace que un mileurista defienda a capa y espada al presidente del equipo que ama, presidente multimillonario por su corrupta naturaleza y por las entradas y abonos que paga la clase trabajadora, esa misma prole que se interesa por tal fichaje a tal jugador por nosecuántos millones mientras lucha por llegar a fin de mes.

Con ello, A Palo Seko le pregunta a uno de ellos al azar ”¿En cuánto está tu cláusula de rescisión?”, siendo esa pregunta el estribillo de esta punkarra tonada que pisando presta y fuerte deja a ese tipo de gente a la altura de un punto de penalti, con jocosas estrofas como ésta:

”En la puta calle, podrido de asco, sin un puto duro.
Pero no te cortes, tú sigue animando, tú con tus colores,
Que cuando te mueras taparán tus restos con una bandera,
Y sonando el himno recordarán todos lo imbécil que eras”.

Lo mejor son los estribillos finales, añadiendo en esa insistente pregunta citada la coletilla de “¡Imbécil!”, cabreándose el grupo paulatinamente hasta terminar con ese ”¡¿En cuánto está… tu PUTA cláusula?!...”, seguido ello de un sonorísimo ”… ¡Gilipollas!” con el que todos a una dan el portazo y se van. ¡Qué a gusto os habéis quedado!, mutuo fue, caballeros.

El tema del racismo lo abordan en Gitano Vargas, un gitano que buscando trabajo sólo encuentra puertas cerrándose en sus narices, pues nadie confía en él por su raza. La dinámica tanto con este tema como con el vacilón Gracias A La Sociedad viene a ser casi la misma, hasta que topamos con el colofón a este sórdido circo, la caótica versión que estos mulos hacen al celebérrimo Eva María de los sesenteros españolitos Fórmula V, una despedida por todo lo bajo con confeti de papel higiénico usado y cuescos artificiales…

Al estilo del amodorrado comienzo del War Pigs de Black Sabbath, entra la banda como a cámara lenta con una grave sucesión de acordes sobre los que J.R. ronca ralentizado su ”Eva María se fue buscando el sol en la playa…”, hasta que el tema rompe en un vivaracho Ska para luego entrar un fiero tuka blackmetalero abrigado por rancias guitarras, jaleado tal cambio por la voz de un niño o niña de renacuaja edad que titubeante tartamudea el nombre de la canción, sirviendo ello para inaugurar el verso, renaciendo luego el pasaje Ska para el estribillo, sin olvidar algún que otro chillido de ranchera que sueltan por ahí. Ante tal estructuración y elementos añadidos, uno no sabe si reírse o tirarse por la ventana, pues esta canción es la que culmina la prueba de fuego a la que te somete el E.P. desde su comienzo, el que hace que… o te quedes para siempre con esta banda ante la salud y la enfermedad hasta que tu muerte os separe… o mandarlos a tomar por culo con todo el atrezzo.

Yo hice mi pacto de convivencia con ellos, pero por épocas (ningún abuso es bueno), recordando también que este E.P. lo tuve dentro de mi antediluviano walkman durante una larga temporada, cuando al salir de trabajar tenía que coger 3 autobuses para llegar a mi casa, siendo la banda sonora de tan largo trayecto este brevísimo trabajo al que no paré de darle vueltas y vueltas, rastrillando mis tímpanos desde esa máquina obsoleta que colgaba de mi cinturón. Enamorado de su actitud, no sé qué emanó esta cutrísima banda que me atrapó y no me soltó hasta que quiso, bebiéndomela enterita y sin hielo, sola… a palo seco.

J.R. - Voz
Koke - Bajo
Txungo - Guitarra
Richi - Guitarra
Mimi - Batería

Sello
Dro